Caminar por los campos de té del condado de Anji, en Zhejiang, en la República Popular China, es sumergirse en un mar de hojas esmeralda, con brisas perfumadas, donde los campesinos recogen las yemas más tiernas. 

Esta ciudad tiene una historia de más de 1,300 años y es conocida por sus hermosos parajes. «Los pobladores viven muy tranquilos y cada año solo trabajan dos veces, que sería en primavera y en vacaciones, ya que el Gobierno chino les ayuda a vender el té. Es recomendable comprar té verde en este condado, pues cada kilo cuesta 400 yuanes ($55.83)», dijo Zhang Zeren, representante del Departamento de Propaganda del Partido Comunista del Condado de Anji.

Asimismo, detalla que el lugar cuenta con extensas plantaciones de té, por lo que ha mantenido su encanto y su tradición a lo largo de los siglos, ofreciendo a los turistas nacionales e internacionales una historia cultural.

«El entorno ecológico para el proceso de blanqueamiento y el metabolismo material del té blanco Anji favorece la formación y acumulación de compuestos nitrogenados como aminoácidos y nutrientes y sienta las bases para la calidad del té blanco, el cual es fragante y fresco», informaron. 

Las plántulas de Zhejiang han mejorado la vida mejor para sus pobladores, puesto que el año pasado aumentó la plantación, por lo que brindó más oportunidades laborales a los agricultores locales y el consiguiente incremento de ingresos.

Unión de campo y ciudad

Los pobladores de este condado disfrutan del Centro de Diseño Creativo de Anji (ACDC, por sus siglas en inglés), donde hay una biblioteca con miles de libros en diversos idiomas, un área verde para tomarse fotografías en familia y alimentar a los venados que están en el recinto. 

Además, cuenta con una zona de té y juegos para que los niños aprendan a hacer manualidades de acuerdo con su edad.

Los encargados de este centro explicaron que el objetivo es crear un nuevo tipo de espacio compartido que conecte la ciudad y el campo, sirviendo a la comunidad local y atrayendo a los jóvenes digitales y artesanos de la ciudad al campo.

«Este lugar está rodeado de ricas y diversas plantas y flores silvestres, para que los visitantes puedan relajarse en el exuberante verde y disfrutar de las escenas de temporada», detallaron.

El edificio se extiende a lo largo de la topografía del sitio y responde a las elegantes montañas. Cada año, cientos de personas que visitan el centro y los pobladores llegan todos los días a disfrutar con sus hijos.

«El diseño combina la forma de corredores “escondidos” en el suelo y dispone espacios de diferentes tamaños en el sitio ondulado de manera dispersa, de modo que los servicios públicos, oficinas conjuntas, laboratorios creativos, bibliotecas, café, ocio y otros grupos espaciales relacionados puedan llevarse a cabo en torno al tema de compartir», añadieron.

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