A pesar de que es la sexta vez que se le cae el cabello debido a los tratamientos de quimioterapia para combatir el cáncer, Laura López Trigueros no pierde la sonrisa ni sus ganas de luchar contra la enfermedad. Es consciente de la agresividad del cáncer que padece. En esta entrevista cuenta cómo ha sido su proceso en los últimos cinco años, desde que fue diagnosticada.

¿Cómo le dieron la noticia de su primer diagnóstico de cáncer?

En octubre de 2019, me había hecho la mamografía de rigor y todo estaba bien, pero en febrero de 2020 sentí un bulto, entonces inmediatamente fui a hacerme otra mamografía y ahí ya salió el hallazgo, había algo. Me mandaron a hacer una ultra de mama en ese mismo momento y en ella pusieron biopsia urgente. Inmediatamente, me aboqué al hospital y me programaron la biopsia, pues me dieron la triste noticia: tenía cáncer de mama triple negativo, estadio 4, con pronóstico reservado, ya era un caso alarmante porque iba con un cáncer muy avanzado.

Foto: Diego García / Diario El Salvador

Si cuatro meses antes se había hecho el examen de mamografía y no arrojó ningún resultado negativo, ¿cómo esa nueva mamografía resultó que usted ya tenía un cáncer avanzado?

Tengo una herencia genética donde hay muchas personas anteriores a mí [con cáncer]. Abuelos, bisabuelos, tíos que han padecido cáncer; entonces digamos que ese factor genético fue algo contundente en mi caso. Entonces, cuando me vinieron a dar el diagnóstico final, el cáncer mío siempre se mostró muy agresivo, y tuvimos que correr. A Dios, gracias, los médicos del [Instituto Salvadoreño del] Seguro Social me trataron muy bien, a pesar de que estábamos en la pandemia.

Foto: Diego García / Diario El Salvador

Una vez tuvo el diagnóstico, ¿qué siguió?

Inmediatamente, me dieron el diagnóstico, me hicieron todos los exámenes pertinentes. Empezó el tratamiento, me dieron, primero, las quimioterapias para reducir el tumor; hasta que llegó el momento de la mastectomía, en agosto de 2020, y por la misma pandemia no estaban autorizadas las cirugías [en el ISSS]. Entonces di con la Fundación Edificando Vidas. Fueron ellos los que me ayudaron para que me hiciera en privado la mastectomía que me salvaría la vida, porque lo mío es un caso bien delicado. Ahí fue donde conocí a [la fundadora] Marcela Carrillo. Me hicieron la mastectomía y luego las quimioterapias, por si hubiera algo más; y posteriormente las radioterapias respectivas.

Foto: Diego García / Diario El Salvador

¿Cuántas quimioterapias recibió antes de la mastectomía?

Cuatro rojas y, luego, como por el tema de que, si me podían hacer o no la cirugía, tuve quimioterapia de mantenimiento que les denominan blancas; y recibí, creo, que 12.

Ya de por sí la noticia es difícil. Escuchar la palabra cáncer y escuchar que está en su vida. ¿Cómo fue la noticia? Porque se le agrega que en ese momento había COVID-19.

Realmente es como que si en un segundo se le para la vida a uno, cuando le dicen: usted tiene cáncer, pero en el mismo momento es decidir cómo lo voy a enfrentar, porque ¿de qué me servía entrar en crisis, llorar? O sea, yo necesitaba una solución. Entonces lo primero que les dije cuando ellos me dieron el diagnóstico: «Bueno, y ahora qué vamos a hacer. ¿Qué sigue? Pero hagámoslo ya, porque es de vida o muerte». Entonces, gracias a Dios, esa fue la postura que tomé.

Usted dice que en su familia el cáncer ha estado presente. ¿Quién ha tenido?

Penosamente nos tocó la lotería de sacarlo en el lado de mi papá. Del lado de él es que viene este terrible gen del cáncer, donde ha habido diferentes tipos de cáncer, siendo yo la número 14 con el diagnóstico de cáncer en la familia de mi papá. Detalle interesante que yo, sabiendo el dato, nunca puse mis barbas en remojo, pues debí ser más acuciosa con mi salud, porque uno piensa que el cáncer nunca va a llegar. En mi caso, agregado a que el cáncer es una amenaza actual, yo tenía también la parte genética, y nunca tomé conciencia de haber tenido más medicina preventiva, no lo hice, hasta que ya estaba en el lío, verdad, pues ni modo, hasta ahí me cayó el veinte de que me podía dar cáncer.

Aunque usted dice que no estaba tan pendiente de su salud, pero ya solo el hecho de ir a hacer la mamografía era un paso. ¿Cada cuánto se hacía la mamografía?

Cada año, desde que cumplí 40, que es lo que dicta la regla.

¿Cuántos años tenía cuando le diagnosticaron esta enfermedad

49 años

¿Qué mama fue?, ¿la derecha?

El primer diagnóstico en 2020 fue la mama derecha, luego estuve en remisión un par de meses. En 2021 tuve una recaí[1]da con un carcinoma de piel originario del primer cáncer de mama en el área donde había estado la mama, en el tórax, y me trataron por ese nuevo cáncer. Luego, tuve otra recaída por ese mismo cáncer. En 2023 tuve cáncer de mama en la otra, que ni siquiera me hicieron biopsia, pues ya se sabía que era cáncer. Ya no importaba qué cáncer era, sino simplemente ir al quirófano y quitar esa mama. Yo tengo mastectomía bilateral, he perdido mis dos mamas y los ganglios axilares, que lastimosamente tenían metástasis. Eso agrava un poco, es un tema bien complejo, ya tiene cáncer de mama y si tiene ganglios axilares contaminados, quiere decir que en el sistema linfático puede tener metástasis en cualquier órgano. Entonces, en el 2023 me quitaron la otra mama y luego tuve recaída con carcinoma de piel de la otra mama, también en el pecho, o sea, mi cáncer es superagresivo. Yo he estado bajo tratamiento oncológico ininterrumpidamente desde febrero de 2020 hasta la fecha. Ya llevo más de… Ya perdí la cuenta de cuántas quimioterapias; esta es la sexta vez que se me cae el pelo y 198 radioterapias, más de 70 quimioterapias quizás he recibido. Es un camino cuesta arriba, mas no imposible.

¿Cómo ha sobrellevado este proceso?

Porque uno en esto lo que menos tiene que hacer es que le gane la moral, por decirlo de alguna manera, ¿verdad? Y seguir adelante luchando, porque tal vez las quimioterapias sí pegan, pero si en lo anímico está mal, entonces se da por vencido.

Usted misma dice que lo moral es lo que no le debe ganar. ¿Qué es lo que usted considera que la motiva a sentirse emocionalmente positiva?

Realmente, en mi caso personal, el hecho de que uno siente todavía que puede dar más, verdad, laboralmente hablando. Como parte de una familia, mis hijos, tengo una nieta que acaba de nacer, tengo dos nietas, un nieto o nieta que está por nacer, no sé qué el Señor me va a regalar el próximo año. Entonces, tengo entusiasmo de conocer a mi nieto, y yo «joven», entre comillas. El hecho también de poder, que esto no va a ser un camino de «choto», no voy a pasar por esto terrible sin frutos. Por eso soy voluntaria en la fundación [Edificando Vidas] y me invitan a veces a iglesias a hablar del cáncer, ya que es algo que las personas no creen que les va a llegar.

Usted es publicista de profesión. ¿Cuántos años laboró en publicidad?

30 años.

Para usted que ha sido publicista, ¿cómo le ha cambiado la vida el cáncer?

Pues, interesarme no solamente en qué es la publicidad comercial, sino que en la publicidad con un fin. Hay muchas instituciones internacionales que abogan por todas estas enfermedades, porque no solamente existe el cáncer, sino que hay otro montón de enfermedades que afectan a niños y a adultos, que hablan de las entidades internacionales, hablan de ello. Entonces, ahora hemos hecho un poquito de ajuste y es mi colaboración con la fundación en la cual doy mi granito de arena en lo que se pue[1]da para la divulgación, porque a veces dicen que la Fundación Edificando Vidas solo existe en octubre, no es así. Octubre, es el mes del cáncer de mama. Si estamos hablando de estadísticas, de tres diagnósticos de cáncer, uno es de cáncer de mama y son mujeres. La última estadística dice que ha subido el 88 % de los diagnósticos. Entonces todos los meses del año se trabaja un tema de cáncer diferente.

¿Cuál consejo le daría a mujeres que padecen cáncer, pero que se cierran a contar su historia? ¿En qué les ayuda contarlo?

De acuerdo con mi experiencia, lo mejor es no guardárselo, porque lo que uno se guarda para sí misma la agobia, la ahoga. Mientras que, si uno exterioriza lo que siente, le ayuda. Hay quienes tienen miedo de morirse, hay quienes tienen miedo de quedarse pelonas, hay quienes tienen miedo a que les quiten una mama, pero es un canje que uno le hace a la vida. Yo hago la broma: le entregué cada teta por 10 años, o sea, 20 años más. Digo yo que es lo justo, voy a llegar a 70 años [se ríe].

¿Cómo le gustaría que la recuerden?

Como alguien que luchó a pesar de la adversidad siempre, no importa la situación. No importa, porque a veces nuestro problema no es el cáncer, sino que una mala pareja, un mal matrimonio, problemas económicos. Siempre hay una salida, siempre hay una luz al final del túnel.

¿Cómo se describe Laura?

Quizás como alguien necia, terca, una mujer de fe, una mujer que enfrenta los problemas así «face to face».

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