Santos Adela Guevara, de 76 años, es una de las residentes del asilo San Antonio, en la ciudad de San Miguel. Cada mañana, después de ver la misa en televisión, se acerca al área de fisioterapia para hacer una de sus actividades preferidas: pintar cascarones de huevo, rellenarlos con papel picado para convertirlos en los tradicionales huevos chimbos.

«Me encanta. Todo lo que hay que hacer, lo puedo hacer, y bien hecho. Bueno, ya ni las manos me ensucio, aunque acá vine a aprender porque no los conocía, solo pasé trabajando», comentó la mujer de agradable sonrisa.

Elaborar huevos chimbos forma parte de la terapia ocupacional que implementan los profesionales de la salud en el asilo. Cada movimiento trabaja la coordinación entre el ojo humano, las pretensiones finas y las gruesas.

«Hay residentes que necesitan mover un brazo, que lo lleven hasta su rango de movimiento normal; entonces con la terapia ocupacional, dependiendo de la actividad que se le ponga en ese momento, logra mover su articulación de forma natural, sin que esté pensando en ese movimiento», explicó Sara Contreras, fisioterapeuta en el asilo San Antonio.

Además de los beneficios físicos, la terapia del llenado o de elaboración de los huevos chimbos funciona para los residentes del asilo como un entretenimiento.

Teresa Mejía, de 82 años, es una de las colaboradoras más constantes. Sus colores preferidos para pintar los cascarones son el rojo, el morado, el azul y el naranja, y luego los decora con florcitas.

A pesar de que no tiene movilidad en una mano, en el lugar le proporcionan los implementos necesarios para pintar los cascarones a su gusto.

Esta actividad se repite de lunes a viernes, por lo que al tener un excedente, se vende en la oficina del asilo para quienes preguntan por el producto.

«Más que venderlos [huevos chimbos] es que ellos [adultos mayores] se sientan importantes, se sientan con el propósito de hacer esto, que no solo queda en el simple hecho de hacerlo, sino que va más allá», explicó Contreras.

En el asilo, los adultos mayores también reciben terapia física, en la que se trabajan todas las afecciones musculoesqueléticas; por ejemplo, algunos residentes que han sufrido fracturas de cadera o del fémur y han pasado su proceso en cama reciben fisioterapia, ejercicios terapéuticos para que se vuelvan a movilizar y logren incorporarse a sus actividades diarias.

La fisioterapeuta recomienda hacer con los adultos mayores actividades como colorear, resolver sopa de letras, crucigramas, damas chinas, ajedrez, rompecabezas, «o si les cuesta apretar con los dedos o hacer pretensiones finas le podemos poner papel de china para que haga bolitas y que esas bolitas las coloque o llene un dibujo», dijo.

Incluso acciones como escuchar a los adultos mayores «son superimportante para ellos, ya que se le toma importancia a lo que dicen», apuntó la profesional.

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