La activista, escritora y conferencista mexicana Eufrosina Cruz, de 47 años, visitó El Salvador para compartir su historia de vida y motivar a las salvadoreñas a luchar por sus derechos, participar en la vida pública y romper las barreras impuestas por la desigualdad y las tradiciones que limitan a las mujeres.

Ella participó en un congreso desarrollado por la Fundación Gloria Kriete (FGK), donde compartió su experiencia personal y motivó a las asistentes a creer en sí mismas y defender sus derechos.

La líder indígena zapoteca habló sobre los desafíos que enfrentó desde su infancia en Santa María Quiegolani, una comunidad indígena de Oaxaca, México, donde las mujeres no podían votar ni participar en espacios políticos debido a los llamados «usos y costumbres».

Cruz recordó que desde los 12 años tuvo que abandonar parte de su vida y de sus sueños para construir su propio camino lejos de la desigualdad. Explicó que crecer en un entorno marcado por la pobreza y la discriminación le hizo vivir la hostilidad de una sociedad que constantemente cuestionaba el derecho de las mujeres a opinar, reclamar y soñar.

Compartió que las personas que más admira son su madre, sus hermanas y sus sobrinas, porque representan la fuerza y la inspiración que la han acompañado a lo largo de su vida.

Recordó que fue precisamente el esfuerzo de su mamá el que le permitió entender que debía salir de las montañas, tener educación y romper con los ciclos de desigualdad que históricamente afectaron a las mujeres y a las comunidades indígenas.

La activista también destacó cómo la educación transformó la vida de su familia. Relató que cuando era niña, en su comunidad prácticamente nadie era profesional ni tenía acceso a estudios superiores. Sin embargo, aseguró que con el paso de los años esa realidad cambió completamente y hoy todos sus hermanos cuentan con carreras universitarias, algo que considera una muestra de que sí es posible romper barreras sociales y culturales a través del estudio y la perseverancia.

«Vivimos en sociedades donde pareciera que por nuestro origen no tenemos derecho a levantar la voz ni a cuestionar», expresó.

La activista relató que desde niña se negó a aceptar el destino que tradicionalmente se imponía a muchas mujeres indígenas: casarse jóvenes y permanecer en silencio. Esa rebeldía la llevó a convertirse en una de las principales defensoras de los derechos de las mujeres indígenas en México.

Su lucha comenzó luego de que le impidieran participar como candidata a la presidencia municipal de su comunidad únicamente por ser mujer, hecho que posteriormente impulsó reformas para garantizar la participación política femenina en comunidades indígenas.

Durante la conversación, ella insistió en que América Latina necesita más mujeres ocupando espacios de liderazgo y tomando decisiones. Señaló que, aunque existen avances, todavía persisten desigualdades profundas en distintos sectores políticos, económicos y sociales.

Asimismo, hizo un llamado a las mujeres a no tener miedo de contar sus historias ni de usar su voz. «Tu historia solo la puedes contar tú, porque nadie ha caminado ni ha llorado por ti», manifestó.

La escritora también reflexionó sobre las tradiciones culturales que continúan afectando a las mujeres y aseguró que ninguna costumbre puede justificar la violencia, el abuso infantil o la desigualdad.

«Cuando una tradición lastima a una mujer o a una niña, eso se llama violencia», sostuvo.

Cruz enfatizó que muchas veces las niñas siguen teniendo menos oportunidades que los niños, especialmente en contextos de pobreza, por lo que destacó la importancia de impulsar iniciativas y fundaciones que apuesten por el desarrollo femenino y el acceso a oportunidades.

La mexicana destacó el trabajo que ejecuta la FGK para empoderar a las mujeres, capacitarlas y apoyarlas en diversas áreas. Además de hablar sobre su trayectoria pública, la activista compartió aspectos personales de su vida y confesó que uno de sus mayores temores como madre es no formar correctamente a su hijo.

«Mi mayor miedo es no lograr entregar a un ciudadano consciente de sus derechos y obligaciones», expresó.

Eufrosina Cruz es reconocida como una de las principales voces en defensa de los derechos políticos de las mujeres indígenas en México. A lo largo de su carrera se convirtió en la primera mujer indígena en presidir el Congreso del Estado de Oaxaca y también ha sido diputada federal.

Sobre su faceta como escritora, informó que su libro «Los sueños de la niña de la montaña», donde relata su historia de lucha y superación, está disponible en Amazon, Mercado Libre, Gandhi y distintas librerías y papelerías de México.

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