La gastritis es la inflamación del revestimiento del estómago que se ha convertido en una dolencia frecuente en la población impulsada por el estrés, el consumo de alimentos irritantes y el uso prolongado de medicamentos como los antiinflamatorios no esteroideos. Aunque puede presentarse de forma aguda o crónica, la alimentación juega un papel fundamental tanto en la aparición como en el control de esta afección.
«Esta inflamación puede aparecer de manera repentina o desarrollarse con el paso del tiempo, provocando síntomas durante muchos meses o años. Es una condición bastante común en la población y puede generar muchas molestias digestivas», detalló la nutricionista y dietista Andrea Beatriz Chacón
Señaló que hay cuatro tipos de gastritis más comunes las cuales pueden afectar a toda edad.
La primera es la gastritis aguda que suele aparecer de forma repentina, generalmente por la irritación del estómago debido al consumo de ciertos medicamentos, alcohol o infecciones.
Además, está la crónica que se desarrolla de forma gradual y suele ser por infecciones provocadas por la bacteria Helicobacter Pyloir, en esta se puede tener reflujo crónico y enfermedades autoinmunes.
También está la gastritis erosiva que es la forma más grave de la gastritis ya que genera úlceras en el revestimiento del estómago y está asociada con el consumo excesivo del alcohol, medicamento o estrés severo.
Y por último está la atrófica que produce la pérdida de células en la mucosa gástrica. Esta, muchas veces se relaciona con deficiencias nutricionales o autoinmunidad afectando la absorción de algunos nutrientes esenciales.
«Viendo los tipos de gastritis, esta se puede desarrollar por diversos factores que dañen el revestimiento del estómago. Entre los más comunes se encuentran el consumo excesivo de alcohol, uso regular de medicamentos, infección por Helicobacter Pylori, reflujo biliar, estrés excesivo, problemas autoinmunes, infecciones bacterianas, infecciones virales o ayunos prolongados», indicó.
Otro de los factores que pueden influir para el desarrollo o empeoramiento de los síntomas, es el comer muy rápido, aunque no es una causa directa, pero sí afecta, ya que se suele tragar más aire y masticar menos alimentos.
«En este caso, lo que hacemos es sobrecargar el estómago con porciones muy grandes de comida, provocando indigestión, acidez y malestar general, síntomas que, al ser frecuentes, pueden irritar la mucosa gástrica a largo plazo», dijo.
Síntomas
Chacón detalló que los síntomas varían dependiendo de las personas y que en algunos casos no suelen desarrollar fases leves. Entre los síntomas más comunes están el ardor en la parte superior del abdomen, náuseas y vómitos, sensación de llenura o hinchazón después de comer, pérdida de apetito, eructos frecuentes y en casos más graves puede haber heces oscuras (melena) o vómito con sangre.
Alimentación
Ciertos alimentos pueden favorecer la recuperación de la gastritis como: tener una dieta blanda y balanceada que incluya vegetales cocidos, carnes magras, arroz, papas y frutas no ácidas como la manzana o la pera, que ayudan a proteger el estómago y reducir la inflamación.
«Debemos consumir proteínas bajas en grasa como el pescado sin piel (al vapor), pechuga de pollo sin piel, yogurt natural o quesos muy bajos en grasa. También se puede agregar carbohidratos de fácil absorción, es decir, puré de papa sin mantequilla, avena, plátano maduro cocido, pan, arroz y pastas blancas», detalló.
Dijo que no se debe olvidar agregar en nuestra dieta las verduras cocidas como la zanahoria, zucchini, espinaca, hongos y acelgas.
De igual forma, podemos consumir frutas no cítricas sin piel, como el melón y la papaya.
En cuanto a las bebidas, recomendó ingerir agua, infusiones suaves como manzanilla y caldos bajos en grasa.
Los alimentos que debemos evitar son todos aquellos que contiene picante, mucho condimentado, son altos en grasa o son formadores de gas.
«Hay que evitar el café, té negro, comida rápida, chile, bebidas alcohólicas, sodas, chocolates, frutas ácidas, pimienta y alimentos muy procesados», agregó.
Muchas personas suelen preguntar si el ayuno intermitente puede generar una gastritis, Chacón detalló que no es una causa directa en personas sanas, pero en aquellas que son susceptibles o que ya presentan irritación gástrica puede agravar los síntomas debido a la producción continua de ácido en un estómago vacío.
«Es de suma importancia que las personas con antecedentes de gastritis o problemas gástricos recurrentes consulten a un profesional de la salud si están pensando iniciar esta práctica», señaló.
Algunas recomendaciones que brinda la especialista para evitar la gastritis son: tener horarios regulares de alimentación, evitar la ingesta de comidas abundantes, disminuir la ingesta de alcohol y tabaco, no consumir medicamentos sin prescripción médica.
Por el contrario, se debe aprender a manejar el estrés, evitar períodos de ayuno muy prolongados, comer despacio, desinfectar y masticar bien todos los alimentos y no abusar de la cafeína.
Si deseas una consulta con la nutricionista y dietista puedes agendar cita al WhatsApp 7574-6473. En Instagram la encuentras como @nutricionconandrea y en Facebook Nutricionista Andrea Chacón. Ella ofrece consultas personalizadas y grupales, en las que se toman en cuenta los objetivos, necesidades, condiciones médicas y preferencias de los pacientes, con planes de alimentación que mejoren su calidad de vida y la relación con los alimentos.
Su clínica está en la Torre Millennium Plaza Alveare Coworking, 21, sobre el Paseo General Escalón. Los horarios de atención son de lunes a viernes de 7 a. m. a 7 p. m. y los sábados 7 a. m. a 4 p. m.
Síntomas
- Ardor en la parte superior del abdomen
- Náuseas y vómitos
- Sensación de llenura o hinchazón después de comer
- Pérdida de apetito
- Eructos frecuentes
- En casos más graves: heces oscuras (melena) o vómito con sangre
Algunas recomendaciones para evitar la gastritis:
- Comer despacio.
- Evitar períodos de ayuno muy prolongados.
- Tener horarios regulares de alimentación.
- Evitar ingesta de comidas abundantes.
- Disminuir la ingesta de alcohol y tabaco.
- Desinfectar muy bien los alimentos.
- No abusar de la cafeína.
- No consumir medicamentos sin prescripción médica.
- Aprender a manejar el estrés.
- Masticar bien todos los alimentos.






