Por 27 años, Guillerminda Argueta, de 64 años, y su familia han elaborado los farolitos que adornan e iluminan muchos de los hogares de San Miguel y la zona oriental del país durante las noches del 7 y 8 de diciembre, como parte de la celebración a la Virgen de Concepción, una tradición cultural y religiosa muy arraigada.

Guillerminda aprendió a elaborar faroles con una amiga, pero impulsada por otro amigo, que ahora es su yerno, decidió emprender con la elaboración de farolitos desde hace casi 27 años.

«Empecé con 40 docenas, en ese momento no teníamos nada para hacerlos, pero después a medida que íbamos creciendo un poquito logramos hacer 200 docenas. Este año por motivos de enfermedad hicimos menos, pero sí estamos dispuestos a seguir luchando», relato Guillerminda.

Con la destreza de una artesana y el apoyo de su grupo familiar, todos trabajan durante el año: primero, forman la estructura de madera del pequeño farol, este tiene una base de lata para colocar las velas y evitar accidentes; después, es forrado con papel celofán de colores y una pequeña flor blanca de papel que es el distintivo de doña Guillerminda, o Minda, como le conocen de forma afectiva.

Los farolitos son comercializados en toda la zona oriental, los interesados en hacer sus encargos pueden comunicarse al teléfono 7514-4499, con Guillerminda, quien ve en su trabajo una pasión.

«Cuando no es temporada fuerte yo me pongo a bordar a modo de no estar desocupada, porque debemos tener la mente ocupada», cuenta la artesana.

En los meses de mayor trabajo, ella asegura que forra hasta seis faroles cada hora, porque también está pendiente de sus animales, a los que les da de comer, estirarse un poco y despejar la mente, para seguir con la faena.

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