Hablar de espacios turísticos no siempre tiene que ver exclusivamente con la diversión. También puede ser la oportunidad de aprender algo más sobre nuestras raíces, nuestra historia y nuestros antepasados. En ese sentido, el Parque Arqueológico Joya de Cerén se convierte en la opción perfecta para este período vacacional que está por comenzar.

Joya de Cerén es el espacio donde se puede apreciar la historia de la civilización del Periodo Clásico Tardío, la cual, al igual que las antiguas ciudades italianas de Pompeya y Herculano, quedó sepultada por la erupción del volcán Laguna Caldera, alrededor del año 600 después de Cristo.

Este sitio se ha convertido en uno de los espacios arqueológicos más importantes de Mesoamérica. Fue declarado como Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) «debido al excepcional estado de conservación de los restos. Estos ofrecen una perspectiva de la vida cotidiana de las poblaciones centroamericanas que cultivaban la tierra en aquella época», según la institución.

Está ubicado en el cantón Joya de Cerén, distrito de San Juan Opico, departamento de La Libertad, y tiene una extensión de 3,200 hectáreas con un «yacimiento arqueológico que contiene los restos de un poblado agrícola prehispánico que quedó sepultado por una erupción volcánica en el siglo VII d. C».

«Bajo las capas de ceniza volcánica, se encuentra el ejemplo mejor conservado de un poblado prehispánico en Mesoamérica, con restos arquitectónicos agrupados en complejos que incluyen edificios cívicos, religiosos y residenciales», destaca la Unesco en su declaratoria emitida el 11 de diciembre de 1993.

La Unesco también señala que en Joya de Cerén se han identificado 18 estructuras y se han recuperado elementos importantes como techos de paja y artefactos encontrados.

La llamada «Pompeya de América» también exhibe a los turistas herramientas de trabajo, vasijas y materiales para dormir que «formaban parte de la subsistencia y la vida cotidiana de los habitantes». 

Joya de Cerén fue declarada por la Asamblea Legislativa en 1989 como como Monumento Nacional.  Fue descubierta en 1976; dos años más tarde, el arqueólogo estadounidense doctor Payson Sheets inició las investigaciones que permitieron conocer el sistema de vida de sus habitantes.

Desde 2001, el lugar posee el Escudo Azul, emblema fijado en la Convención de La Haya de 1954 sobre Protección de los Bienes Culturales en Caso de Conflicto Armado.

SOBRE EL SITIO

Horario de atención de martes a domingo de 9:00 a. m. a 4:00 p. m.

Tarifa: salvadoreños $1.00, centroamericanos $3.00 y extranjeros residentes $7.00, y no residentes $10.00.

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