La República Popular China se ha convertido, en los últimos años, en uno de los principales destinos turísticos en el mundo, no solo por su riqueza cultural, tecnológica y ecológica, sino también por poseer un auténtico «Reino del Pájaro y la Nube» en la majestuosa Gran Muralla.
Con una extensión total de 21,196 kilómetros y abarcando casi todo el territorio chino en su totalidad, la Gran Muralla es uno de los principales atractivos turísticos y la muestra de cómo el gigante asiático se ha posicionad como uno de los paraísos preferidos por turistas de todo el mundo para los períodos festivos y vacacionales.
Un estandarte del crecimiento turístico
Actualmente, la Gran Muralla China recibe hasta un total de 65,000 visitantes diarios, esto como límite para evitar las aglomeraciones desmedidas, según las autoridades turísticas del país asiático. Sin embargo, las visitas a esta joya de la arquitectura de la humanidad han visto entre 2023 y 2024 un repunte que se está consolidando en 2025.

Al igual que todas naciones del mundo, la crisis sanitaria provocada por la pandemia dejó un impacto negativo en los balances turísticos de China, sobre todo entre 2020 y 2021. Pero, en 2022 se produjo el momento del alza que se mantiene en la actualidad.
Para 2023, la Gran Muralla China volvió a cifras acostumbradas en años previos a la pandemia, con 10 millones de visitantes, cifra que se mantuvo y que contó con un considerable crecimiento para 2024, año en que se consolidó la recuperación turística de China, teniendo a la Gran Muralla como su mayor estandarte quedando cerca de la cifra de 15 millones de visitantes.
Ese mismo año, China registró cerca de 30 millones de visitantes internacionales, dejando a la Gran Muralla como el sitio más visitado, convirtiéndolo en la joya turística del gigante asiático y en el reflejo de su establecimiento como paraíso turístico global.
En este punto es importante detallar que, las autoridades locales destacan los meses de entre mayo y octubre como el período en que más visitas se registran a este majestuoso sitio, el cual también cuenta con la acreditación como Patrimonio Cultural de la Humanidad, otorgado por la UNESCO, desde 1987.

2025 para consolidar crecimiento
Guilia Papié-George, oriunda de Francia, comentó que este 2025 está visitando la Gran Muralla por cuarta vez, habiendo hecho este mismo viaje de manera consecutiva desde 2021. «Es un recorrido que no quiero perderme. Mucha gente en Francia ha ido teniendo más interés por conocer este atractivo lugar. He visitado muchos lugares en China en estos últimos años, pero la Gran Muralla me sigue pareciendo uno de los más espectaculares», explicó.
Para este 2025, la afluencia turística sigue su ritmo de crecimiento, por lo que las autoridades turísticas de China esperan que se supere la cifra de 15 millones de visitantes a la Gran Muralla, al igual que el total de visitantes internacionales al territorio de la República Popular China.
Esta proyección se ve fundamentada también en la medida de eliminación de visado que China ha aplicado a los ciudadanos de 38 países en el mundo, entre naciones europeas, latinoamericanas, asiáticas y africanas, con el objetivo de seguir impulsando el turismo y convirtiéndolo en un fuerte bastión de su sólida economía.
«Cuando conoces una maravilla como esta es difícil no desear regresar», comentó Claude Farré, ciudadano francés quien, junto a Giulia, decidió disfrutar del hermoso paisaje de la Gran Muralla. «Es mi primera vez y ya estoy pensando en mi próxima visita. No sé si será este mismo año, quizás sí suceda. Pero es totalmente seguro que volveré», añadió.

Una joya de la humanidad
Con aproximadamente más de 3,000 años de antigüedad, la Gran Muralla China cuenta con una historia que data desde el Período de los Reinos Combatientes, entre el 475 y el 221 Antes de Cristo, cuando varios estados que conforman ahora la República Popular China comenzaron con la idea de edificar muros para protección y defensa.
En esencia, la Gran Muralla no es una construcción única y lineal, sino la conjunción de distintas edificaciones, las cuales también contienen templos, puentes, pasajes y corredores que se interconectan entre sí, así como estaciones de vigilancia que, actualmente, se han convertido en las paradas de descanso y miradores que son uno de los mayores atractivos turísticos.
Las diversas murallas que conforman esta joya arquitectónica comenzaron a unificarse durante el período de la Dinastía Qin, entre el 221 y el 206 Antes de Cristo, bajo el mando del emperador Qin Shi Huang, marcando así el inicio de este amplio sistema de estructuras, el cual se fue consolidando bajo las dinastías Han, Jin, Sui, Tang y Ming, la más importante de todas, ya que fue la que construyó la mayor parte de lo que se conoce como la Gran Muralla China en la actualidad.






