En el cantón La Canoa, del distrito de Santa Isabel Ishuatán, en Sonsonate Este, las montañas guardan un secreto que comienza a atraer la mirada de turistas y devotos: una escultura de la Virgen de Regla.

La imagen está situada sobre una roca de gran tamaño, en una perspectiva desde la que los visitantes pueden imaginar que observa los senderos verdes, paisajes y los ríos que serpentean por esta tierra que alguna vez estuvo marcada por el asedio de pandillas. Durante años, las maras mantuvieron estos senderos de montañas en el olvido. Los vecinos recuerdan que antes pocos se atrevían a subir.

Actualmente, gracias a la seguridad, ha regresado la tranquilidad a la zona. Las puertas de Ishuatán se abren hoy a un nuevo capítulo: el del turismo religioso y de naturaleza, donde la fe y la belleza se entrelazan en un mismo recorrido.

El sitio está ubicado a solo 10 minutos del casco urbano, hasta allí llegan turistas a disfrutar los ríos y paisajes naturales aledaños. Cada fin de semana, grupos de visitantes llegan al lugar para caminar por los senderos del cantón La Canoa, acompañados por guías turísticos certificados, con el deseo de conocer la historia detrás de la imagen.

La escultura, erigida en lo alto del cerro, representa algo más que una figura religiosa, también es símbolo de renacimiento.

Según la tradición, la Virgen de Regla tiene dos orígenes. Una leyenda cuenta que San Agustín mandó a tallarla y que la imagen viajó hasta España, donde fue escondida y siglos después redescubierta.

La historia señala que se trata de una talla románicogótica del siglo XII o XIII, venerada desde el siglo XIV.

El nombre Regla proviene de la regla monástica que seguían los monjes que la custodiaban o de la Regla de San Agustín, el santo que inspira su devoción.

Luis Abraham Coreas, encargado de turismo municipal de Ishuatán, explicó que, aunque no se trata de una virgen con historia de la localidad, su presencia se ha convertido en un punto de encuentro para para hacer turismo religioso.

«Es un destino al que tratamos de darle vida turísticamente. Estamos recabando más historia, por ejemplo cómo fue colocada la imagen o cómo llegó hasta ese lugar. Estamos documentando información con los residentes.

En Ishuatán hay mucha historia, y eso forma parte de la oferta turística que estamos promoviendo en espacios que antes no se visitaban», expresó Coreas.

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