La leche materna es un líquido vivo y dinámico que se adapta constantemente a las necesidades nutricionales y de desarrollo del bebé. A diferencia de las fórmulas artificiales, contiene la mezcla exacta de carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales que un niño necesita para un crecimiento óptimo. El poder de la leche materna reside en su capacidad para actuar como la primera línea de defensa del bebé.

Los niños amamantados presentan un riesgo significativamente menor de padecer infecciones comunes como diarrea, infecciones respiratorias (neumonía y bronquiolitis), otitis, alergias y asma. Esta protección comienza con el calostro, la primera leche, que es un concentrado denso, crucial para establecer un sistema inmune robusto desde el nacimiento.

Según explica la doctora Fernanda Espinoza, especialista en pediatría y neonatología, la importancia que implementa actualmente la Ley Nacer con Cariño, aparte de buscar crear un vínculo entre la madre y el recién nacido, también busca implementar que la lactancia inicie en las primeras horas después del parto.

«Es importante por dos cosas, uno porque es el período más activo del bebé y, dos, porque el calostro está concentrado en proteínas, en defensas, y es un tipo de inmunidad que la mamá le confiere al recién nacido», explica.

Según detalla la experta, el calostro dura tres días aproximadamente, luego de ello se comienza una transición con los diferentes tipos de leche que va produciendo la madre.

«Después de esto empieza lo que se conoce como leche de transición que va del cuarto día hasta el décimo, más o menos, y por último la leche madura, que es la que generalmente conocen las mamás como la que uno ve en la fórmula, más blanquita, a diferencia de las anteriores que venían de un amarillo a un blanco hueso más o menos. Cada una de esas va cambiando su composición con el objetivo de adecuarse a las necesidades del recién nacido», manifiesta.

En cuanto a la cantidad de leche que la madre produce, la doctora señala que un factor importante a tomar en cuenta es el estrés que se esté viviendo, ya que puede ocasionar disminución de leche.

«Ponerse al bebé al pecho es el mejor estímulo, porque entre más lo hagan va haber mayor producción de leche. Otra de las cosas que sienten las mamás es que no producen suficiente leche, pero como es un proceso hormonal, si ellas continúan amamantando siempre van a tener el pecho lleno. El bebé puede pedir cada hora y no es que la mamá no produzca leche, sino que la cantidad o el tipo de leche de la mami es mucho más fácil de digerir para el recién nacido que una leche de fórmula que, en términos generales, es más pesadita», detalla la especialista.

Si desea conocer más sobre la lactancia materna, la correcta recolección y la manera adecuada de amamantar a su bebé, puede concertar cita con la doctora, ya sea a través del 7745-4760 o en redes sociales donde aparece como doctora Fernanda Espinoza. 

EL BANCO DE LECHE

En algunos casos, la madre debe dejar a su bebé al cuido de otra persona porque debe regresar a su trabajo, pero esto no es impedimento para seguirle dando leche materna a su hijo. La especialista detalla que se puede realizar un banco de leche y así almacenar este alimento.

Uso de la leche congelada

  • Descongelación: La leche se saca del refrigerador y se descongela a baño maría hasta alcanzar una temperatura adecuada para el bebé.
  • Manejo del sobrante: Si la leche ya fue descongelada una vez, el sobrante no se puede volver a guardar o congelar.
  • Continuidad de la producción: La madre puede seguir extrayéndose la leche en el trabajo para reponer y mantener su propio banco de leche.

Recolección y preparación

  • Bolsas especiales: Se debe usar bolsas especiales estériles para almacenar la leche. No usar bolsas comunes (como las de 1 libra).
  • Higiene: Es crucial mantener la máxima limpieza posible como lavarse las manos antes de manipular y lavar el extractor antes de usarlo.

Almacenamiento y duración

  • Duración congelada: Los especialistas detallan que la leche puede durar hasta tres meses congelada, aunque se sugiere guardarla de 15 días a un mes para evitar riesgos por variaciones de temperatura del refrigerador (cortes de luz, etc.).
  • Ubicación: No se recomienda guardar en la puerta del refrigerador, ya que es la zona con más variaciones de temperatura. Se debe guardar la leche en una bandeja exclusiva dentro del freezer y no se debe mezclar con otros alimentos, como la carne.

Ventajas de la leche materna

Según indica la especialista, los efectos positivos de la lactancia no se limitan a la infancia, sino que extienden sus beneficios a largo plazo, impactando la salud y el desarrollo cognitivo del niño. Asimismo, representa un ahorro para la familia y tiene beneficios para la madre.

Prevención de enfermedades crónicas: Amamantar reduce el riesgo futuro de obesidad, sobrepeso y diabetes tipo 2.

Desarrollo cognitivo superior: La lactancia se asocia directamente con un mejor desarrollo cognitivo y un coeficiente intelectual (CI) más alto, lo que se traduce en un mejor desempeño escolar.

Reducción del SMSL: La práctica disminuye el riesgo del Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) hasta en un 60 %

Ahorro: La lactancia materna representa un ahorro económico considerable para la familia al eliminar la necesidad de adquirir fórmulas, biberones y otros utensilios.

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