Samuel Abinadad Argueta Argueta se ha vuelto un ejemplo de perseverancia y superación no solo para toda la comunidad La Loma (Osicala, en Morazán), en donde reside con sus padres y hermanas, sino también para todos aquellos que sin ninguna discapacidad y con las oportunidades a la vista se rinden fácilmente y no continúan sus estudios.
Este joven de 20 años es una persona sorda, y a pesar de su discapacidad auditiva y de habla ha superado los más de 50 kilómetros de distancia que tuvo que recorrer durante varios años, logró graduarse de bachiller en la Escuela de Educación Especial Licenciada Elda Ofelia Campos de Castellón, de la ciudad de San Miguel.
Samuel estudió desde quinto grado en la escuela de San Miguel, pues es la más cercana en la zona oriental que ofrece este tipo de educación especial.
Durante los siete años de estudio, su madre, Delmys Marisol Argueta de Argueta, viajó con él todos los días hasta la escuela, pues su padre, José de la Cruz Argueta, debía asumir la carga económica del hogar para sostener a los cuatro hermanos.

«Fueron días y años difíciles porque salíamos de madrugada y regresábamos en horas de la noche, a veces bajo fuertes tormentas y veníamos todos mojados. Tuve que dejar a mi hija más pequeña y me dolía, pero hoy damos la gloria a Dios porque mi hijo es un bachiller, y aunque costó mucho, valió la pena», expresó la madre del joven graduado.
Samuel se graduó de bachiller junto con otros cuatro jóvenes que estudiaron en la misma escuela, quienes también tienen sus propias historias de perseverancia, pues debían viajar de distintas ciudades de la zona oriental para estudiar en San Miguel.
Detrás de este joven sordo también ha crecido su hermana menor, Krissia Argueta, quien a través de la educación que recibía Samuel se convirtió en la persona con la que él practicaba su aprendizaje, y poco a poco ella incursionó en el lenguaje de señas, al punto que ahora se ha convertido en su intérprete.
Fue a través de ella que Samuel expresó sus aspiraciones y sueños a futuro para ser plasmadas en esta historia.
«Sí, tocó sufrir, papá, mamá y toda la familia; desde que era niño no fue fácil, pero me siento muy gozoso hoy como bachiller. Tengo la esperanza de que voy a seguir la universidad, no será fácil y sé que cuesta, pero quiero estudiar Comunicaciones porque me gusta mucho la fotografía y también ser periodista», expresó Samuel a través del lenguaje de señas que interpretó su hermana, Krissia.
La familia de Samuel es cristiana evangélica y celebró el triunfo con un devocional a Dios y luego con un convivio con parientes, amistades, compañeros de estudio y maestros de la institución educativa, quienes también destacaron el empeño y el sacrificio con el que esta familia ha graduado de bachiller a uno de los suyos.






