Por más de dos décadas, la pupusería Don Carlos, ubicada en South El Monte, California, fue un referente de la gastronomía salvadoreña en el área, sin embargo, los operativos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) golpearon con fuerza al negocio familiar, obligando a sus dueños a contemplar la dolorosa posibilidad de cerrar para siempre.
Las ventas se desplomaron cerca del 50 %, según cuenta Sosia Lozano, fundadora del local junto a su esposo, ambos migrantes salvadoreños. «Tuvimos miedo. Nuestros clientes desaparecieron», expresó.
Los propietarios intentaron todo, desde promociones hasta publicidad tradicional, pero nada surtía efecto. Fue entonces cuando su hija, Karla Lozano, planteó una idea inesperada de usar las redes sociales para atraer nuevos clientes.
Karla no cocina pupusas, pero sabe contar historias, entonces armó un trípode, tomó su celular y empezó a grabar la vida diaria dentro del restaurante. Los primeros videos no causaron gran impacto, pero ella no se rindió. «Me dije: tengo que hacerlo diferente, con más creatividad y humor», relató.
La nueva estrategia funcionó, y un video donde bromeaba sobre atender después de una fiesta alcanzó más de 220 mil visualizaciones. Otro, en el que probaba una salsa picante, superó el medio millón. Pronto, el restaurante recibió visitas de personas de otras ciudades que lo habían visto en TikTok e Instagram.
«Gracias a Dios por TikTok, ha llegado mucha gente», afirmó Karla. El restaurante recuperó clientela y visibilidad, y lo que parecía una despedida terminó siendo un nuevo comienzo.






