Ana Beatriz de Salgado descubrió hace un año que tenía cáncer de mama. Ella tiene 44 años y acudió a consulta porque le dolían los ganglios derechos, pero los resultados arrojaron que tenía cáncer en las dos mamas, por lo que se sometió a una cirugía bilateral en la que le retiraron ambos senos. Posteriormente descubrieron que también había células cancerígenas en los ganglios izquierdos, y se sometió a una segunda cirugía para retirarlos. Su caso es inusual, ya que en cada mama tenía un tipo de cáncer diferente. Recibió 16 radiaciones y 20 quimioterapias antes y después de las cirugías, asimismo, toma pastillas y recibe un medicamento por vía intravenosa en la pierna cada 21 días. «No es fácil, pues todos los medicamentos generan efectos secundarios. Todo lo que me ha pasado, lo que he vivido, me demostró el valor de la vida. Lo único que ayuda es tomarse de la mano de Dios y de la familia», dijo Ana.
Durante el proceso su mayor preocupación era la protección de sus dos hijos de seis y nueve años; sin embargo, su esposo ha sido un gran apoyo en su tratamiento y cuidando de la familia.
Ana recordó que cuando decidió cortar su cabello porque se estaba cayendo, sus hijos decidieron acompañarla como muestra de apoyo. Actualmente está por incorporarse a su trabajo como maestra, y su tratamiento lo ha recibido en el Área de Oncología del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), donde ha tenido una excelente atención, destacó. «Doy gracias a Dios porque las personas que laboran en el departamento de quimioterapias del Seguro Social tienen un gran corazón, nos apoyan y tienen mucha paciencia. Tratan con mucho amor a los pacientes», indicó.
Su mensaje para las mujeres que enfrentan el cáncer es que no desistan y se apoyen en su familia. «Solo Dios le da la fuerza a uno para avanzar. Yo trato de salir adelante con mis hijos, desarrollo tareas en el hogar, salir con ellos. Sí hay una lucha interna, porque nuestro físico tiene importancia, pero ahora vale más la vida», sostuvo.






