El éxito en la incubación de huevos de cocodrilos es el resultado de diferentes factores importantes para preservar la especie, que incluyen la temperatura del nido, la humedad y la correcta manipulación de los huevos. El Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) cuenta con tres viveros a escala nacional: Madre Sal, en Puerto Parada, Usulután; Bahía La Unión; y el canal El Zapatero, situado en el Área Natural Protegida (ANP) de la Barra de Santiago, en Ahuachapán.

Foto: Diario El Salvador

En este último, se concentra la mayor cantidad de nidos. Actualmente, más de 300 huevos están incubados. El Salvador tiene uno de los mejores porcentajes de eclosión de la región en el ámbito de conservación, de acuerdo con el biólogo Jordi Segura, del MARN.

En la naturaleza, los huevos de cocodrilo están en peligro por la caza ilegal, la destrucción de su hábitat y otros depredadores, por lo que en los viveros se protegen de los daños y de la depredación, lo que aumenta la tasa de éxito en la eclosión y el crecimiento de los jóvenes cocodrilos en un ambiente seguro. El biólogo destacó que en el país el éxito de la eclosión es del 80 %.

Asimismo, dijo que estas acciones forman parte del Programa Nacional de Conservación de Caimanes y Cocodrilos que implementa el ministerio desde 2021. «El programa consiste, como bien dice su nombre, en la conservación de estas especies prioritarias, que son el caimán y el cocodrilo. Nace allá por 2020, cuando se formuló el documento, y desde 2021 hasta la fecha estamos dándole seguimiento a los cuatro subprogramas, y uno de ellos es el vivero de huevos de cocodrilo», dijo Segura.

Los huevos se recogen con cuidado desde los nidos identificados por los guardarrecursos.

El experto explicó que los que se encuentran en zonas vulnerables son trasladados al vivero y otros se monitorean desde el lugar. Esto con el objetivo de evitar que se quiebren o sean extraídos por personas de la zona.

«Se identifica dónde están los nidos, y se tienen las fechas, están georreferenciados también. Cuando el cocodrilo hembra llega y pone la postura, nosotros vamos, retiramos el nido con mucho cuidado y lo trasladamos al vivero», detalló el coordinador del programa.

Los guardarrecursos se encargan de monitorear que la temperatura no sobrepase los niveles máximos. En años anteriores les han colocado una ramada porque la temperatura ha sido demasiado alta y puede provocar una mortandad de huevos.

«Nosotros nos basamos en las temperaturas que tienen los nidos, porque también monitoreamos nidos que están en el lugar donde las hembras los pusieron, la temperatura debe rondar los 33 grados Celsius», indicó el biólogo.

Este año tienen 14 nidos en el vivero, y seis están en el lugar donde la hembra lo colocó; sin embargo, todos son monitoreados por igual.

El período que se quedan en el vivero es de aproximadamente 75 días o un poco más, incluso hasta 90 días.

Después de esos 75 días, los neonatos que ya nacieron empiezan a vocalizar como llamando a la madre, y los equipos están listos para desenterrar el nido y sacar a los neonatos. Luego son medidos y pesados; posteriormente, son marcados y llevados hacia el lugar donde está la madre.

Con el programa de conservación se protegen estas especies a través de la recolección y cuidadosa incubación de huevos en los viveros, salvaguardándolos de amenazas humana y monitoreando el éxito de su eclosión. Desde 2021 que se implementó el subprograma de viveros, Segura destacó que se ha avanzado en el monitoreo desde el nido hasta la evaluación de su crecimiento. Además, señaló un aumento en la cantidad de nidos y un alto porcentaje de éxito en la incubación de huevos.

«El Salvador no estaba en el mapa con los cocodrilos, porque no se trabajaba mucho. Ahora ya estamos poniendo un poco más con las acciones que hacemos, como el programa nacional. Ya hemos entablado conversaciones con otros colegas de otros países y han venido aquí y han hecho estudios», detalló Segura.

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