Con el objetivo de transformar comunidades afectadas por la violencia, en 2019 surge el Festival Pigmen Trip, una iniciativa orientada a cambiar los entornos mediante el arte y la psicología del color para ofrecer a niños y jóvenes una alternativa lejos de la influencia de las maras y pandillas.

«Queríamos darle otro enfoque a la juventud y a la niñez para que no crecieran con la vinculación o la gráfica de los grupos delictivos. Nosotros buscamos cambiar un poquito a través del arte. El primer espacio donde lo realizamos fue en San Rafael Obrajuelo, La Paz, en el cantón El Carao y la colonia San Isabel», explicó el fundador y gestor cultural Issac Sosa.
En 2025 y 2026 decidieron realizar dos ediciones e intervenir el distrito de Panchimalco, en San Salvador Sur, donde han elaborado 30 murales en diversas calles de la ciudad.
«Nosotros lo que buscamos, como primer objetivo, es que haya una apropiación en cuanto al tema cultural. A través de los murales queremos plasmar el tema de la identidad, el rescate cultural de la zona y que siempre lleve un mensaje positivo o que cuente una historia que sea de orgullo para la población», indicó Sosa.

Señaló que, como equipo, han observado el cambio que conlleva transformar un espacio con el arte, ya que las personas ven algo diferente.
«Ahora se puede ver un cambio de rostro con el arte. La verdad, el cambio es demasiado impactante a escala social. De igual forma, ver la transformación que tiene El Salvador, que está en un renacimiento histórico. Con la seguridad ahora podemos invitar a artistas internacionales y nacionales que no vivían en la zona», afirmó.
Además, explicó que otro de los objetivos como Pigmen Trip «era llevar el arte al primer nivel, descentralizarlo y presentarlo en las comunidades, para que no estuviera siempre en galerías, museos o colecciones privadas, sino que la población tuviera un acceso directo».

Durante ocho años han trabajado en equipo para fortalecer el proyecto y convertirlo en evento internacional. Dicho festival cuenta con el apoyo de instituciones que creen en la iniciativa para invitar a artistas de gran trayectoria, tanto connacionales como extranjeros.
«Hacemos una serie de convocatorias donde deben cumplir ciertos criterios, como el trabajo social; que el arte tenga un sentido comunitario, que haya un empoderamiento de la identidad y que cada artista tenga un sentido social y no solo comercial. Hacemos la categorización de los artistas invitados», comentó Sosa.
Este año invitaron a Axa, de Honduras; Jónathan Camargo y Cero 14, de Colombia; Lizz Art y Joes Cousin, de Estados Unidos; Diego Capuena y Frank Machuca, de Perú.

El fundador del festival destacó que no solo buscan que quede el arte plasmado, sino que haya un proceso formativo en las comunidades para todas las edades.
«Aparte del festival buscamos que haya un proceso formativo que se acompañe con el desarrollo de talleres artísticos, para que sea una herramienta de transformación social. No estamos formando artistas específicamente, sino que estamos enseñando que a través del arte se pueden observar otros panoramas y otros contextos», expuso el gestor cultural.
Agregó que en el proyecto también desarrollarán programas en otras disciplinas, como danza, música y banda de paz.
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