En 1993, Naciones Unidas aprobó la Resolución 48/104 para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que define el fenómeno como «todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada».

La decisión se relaciona con el asesinato múltiple de las hermanas Mirabal (Minerva, Patria y María Teresa) asesinadas brutalmente el 25 de noviembre de 1960 en República Dominicana mientras ejercía el poder Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961)».

En 1993, Naciones Unidas aprobó la Resolución 48/104 para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, que define el fenómeno como «todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada».

Para respaldar la resolución, en 1999 la Asamblea General de la ONU proclamó el 25 de noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Han pasado 32 años desde esa histórica decisión, sin embargo, la psicóloga clínica Cindy Durán sostiene que las acciones contra las mujeres aún persisten y han cobrado fuerza con la llegada de las plataformas digitales.

Aclara que los seis tipos de violencia que se han identificado contra la mujer se mantienen (física, psicológica, abuso económico, patrimonial, abuso social y abuso sexual) porque «se han normalizado, sobre todo en países como los latinoamericanos».

Y con la masificación de las plataformas digitales este fenómeno social comprueba que el problema se mantiene y hasta ha aumentado debido a que las personas (hombres o mujeres) ocultan sus identidades para provocar ataques, cuestionar, poner en duda, ridiculizar o burlarse de las mujeres. Lo anterior puede comprobarse con el surgimiento de nuevos términos como «hater», que se aplica a todos aquellos que «expresan críticas negativas, odio o desprecio de manera constante» en las plataformas digitales.  

¿Qué preguntas hacer?

Durán habla del autocuidado como un tema clave para las mujeres. Esto implica que ellas deben reflexionar sobre cómo son sus vidas, si están satisfechas, si reciben apoyo, si son respetadas, si logran crecer personal, profesional y socialmente, entre muchos otros aspectos.

«Son muchos años de historia de discriminación y hemos nacido con esto. La violencia no se logra identificar con mucha facilidad, sobre todo porque hay algunas creencias o prácticas culturales que la refuerzan, por ejemplo, la religión», indica.

«Siempre se dice que el hombre es la cabeza del hogar, quien tiene que tomar las decisiones y esto impide tomar decisiones a nivel familiar o la toma de decisiones en pareja», agrega.

Para tener una aproximación acertada a lo que sucede con la mujer y su entorno, la especialista sugiere que se haga preguntas como las siguientes: «¿Tomo yo decisiones?, ¿por qué me agarró el dinero?, ¿por qué hacemos lo que él quiere y cuando se trata de mí me descalifica?, ¿constantemente me siento triste porque siento que el otro es mejor que yo?, ¿me dice todo el tiempo que no tengo que hacerlo de esa forma, sino como él dice?, ¿he crecido como persona, como profesional?, ¿me apoya en mis proyectos?, ¿me chantajea con que me va a sacar de la casa y me va a quitar a mis hijos?, ¿me permite ver a mi familia y amigos?, ¿solo puedo salir de la casa si él lo autoriza?, ¿me siento feliz con esta relación?».

La psicóloga clínica invita a las mujeres a formular todas las interrogantes que consideren necesario, sobre todo identificar si por el tipo de violencia que sufren también se auto violentan.

«Podría ser que la haga pensar: “yo sin él no soy nada”, o le diga: “has llegado a lo que eres gracias a mí” […] También hay un montón de discursos que pueden ayudarnos a saber si ella es parte del problema», añade la especialista.

Durán alerta a las mujeres por la actitud pasiva-agresiva que puede adoptar el hombre, quien disfraza la violencia con el humor, los chistes, las comparaciones o las descalificaciones vedadas.

Un tema también importante es la evasión de las responsabilidades que tiene el hombre con su pareja y sus hijos. Posiblemente la relación entre los adultos terminó y la mujer lo demandó por cuotas alimenticias. No obstante, el hombre niega que esté trabajando para evadir sus compromisos. «Se cuestiona a la mujer por el sobrepeso, la estatura, estatus a nivel económico. Es tanta la variedad de prejuicios que podemos recibir y sobre todo porque existe la libertad de poder hacerlo. Muchas personas usan las plataformas para hacerlo, y se esconden bajo diferentes perfiles», añadió la psicóloga.      

TOME NOTA

Este año, Naciones Unidas estableció en lema «Únete para poner fin a la violencia digital contra las mujeres y las niñas», como parte de la conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la mujer. Según su sitio web, se calcula que, a nivel global, «casi una de cada tres mujeres han sido víctimas de violencia física y/o sexual al menos una vez en su vida. Y lo que es aún peor, cada diez minutos, una mujer o niña muere a manos de su pareja u otro miembro de la familia».

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