El nacimiento de un bebé marca el inicio de una nueva vida, pero para la madre también comienza uno de los periodos más desafiantes: el puerperio, o cuarentena. Más allá de la recuperación física, este espacio es una auténtica montaña rusa de emociones y adaptaciones biológicas, plagada de retos físicos, emociones y la adopción de su nuevo rol.

Según la doctora Priscila Coto, especialista en ginecología y obstetricia, estos cambios se deben a que durante el embarazo, la placenta actúa como productora de hormonas esenciales, supliendo a los ovarios.

«La placenta excreta muchas hormonas que ayudan al embarazo y al metabolismo de la mujer, viene el parto, se elimina la placenta y los ovarios aún no han asumido el rol que les toca. Entonces, la mujer se queda prácticamente con pocas hormonas en el cuerpo y hace que tenga más susceptibilidad a enfermedades, a cambios de humor. Por eso hay mujeres que sufren depresión posparto y todas sufren tristeza, que es normal y se puede dar en el primer mes», explica la especialista.

La tristeza posparto o «baby blues», no significa que algo anda mal, solo es una reacción a los cambios hormonales, físicos y sociales que vive la madre, ya que se enfrenta a la realidad de la maternidad, que a menudo choca con la visión idealizada. Sin embargo, es vital diferenciarla de la depresión posparto, una condición más grave que requiere apoyo psicológico urgente. La familia debe estar atenta a signos de rechazo al bebé o aislamiento persistente.

«La depresión posparto es algo crónico que no solo se da por unos días. Pueda que el niño ya tenga tres meses y la mamá se rehúsa a atenderlo, el bebé solo pasa llorando o ella tiene comportamientos que no son normales», agrega.

La especialista manifiesta que la salud mental de la puérpera depende en gran medida del apoyo que reciba, por eso es necesario que el padre, u otro miembro de la familia, se involucre en el cuido del bebé y de la madre.

El puerperio es un periodo de vulnerabilidad y redefinición. La información, la atención a los signos de alarma y un sólido sistema de apoyo son los pilares para que la madre pueda transitar esta etapa con salud y plenitud.

El cuidado integral de la puérpera

La recuperación posparto no se limita al tamaño del útero, involucra la vuelta paulatina a la normalidad de todos los cambios metabólicos experimentados durante el embarazo.

«En ese tiempo cambia el cómo respiro, mi flujo sanguíneo, cambia la forma de mi digestión, mi metabolismo, hasta la hemoglobina cambia. Todos esos cambios en el embarazo empiezan a volver poco a poco a la normalidad después de dar a luz», detalla la ginecóloga.

También hay ciertas recomendaciones que la especialista comparte:

Comer bien es clave: La calidad de la leche está directamente ligada a la dieta de la madre. Debe seguir comiendo de forma saludable.

Mitos de alimentos descartados: Es un error común creer que solo se debe comer ciertos alimentos (como queso y tortilla). Alimentos nutritivos como el huevo, el pescado y las carnes magras no están prohibidos, sino que altamente recomendados

Restricciones: Debe limitar el consumo excesivo de cafeína y bebidas gaseosas, ya que pueden volver al bebé más hiperactivo.

¿Cuándo consultar de emergencia?

El cuerpo posparto es vulnerable, por lo cual después del nacimiento del bebé se recomienda realizar controles médicos. Los expertos recomiendan estar alerta a ciertos síntomas, entre ellos:

Fiebres: Es normal que el primer día que baja la leche de una calentura o fiebre leve. Si dura más de un día o es persistente, se debe consultar a un médico.

Loquios anormales: El sangrado posparto (loquios) debe cambiar de rojo a café y luego a amarillo. Si son tonos chocolatosos o tienen mal olor puede ser signo de infección.

Problemas de respiración o dolor en el pecho: El puerperio es un periodo de adaptación procoagulante lo que aumenta el riesgo de padecer trombosis.

Problemas de lactancia: Un pecho duro, rojo, doloroso y acompañado de fiebre puede indicar mastitis o una infección.

Alteraciones visuales: Visión doble o borrosa (especialmente de un solo ojo) puede significar preeclampsia, una condición grave que puede desarrollarse después del parto.

Preeclampsia: Además de alteraciones visuales, se manifiesta con dolor de cabeza que no cede con analgésicos, dolor en la boca del estómago y presión arterial muy alta.

Si tiene dudas o desea una asesoría médica puede visitar la clínica Women’s Health Clinic by Arco, en la colonia Escalón. También puede comunicarse a través del 7345-1108.

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