Si su fecha de nacimiento fuera a partir de su fama en redes, Sandra Yanira Martínez habría nacido en 2017, cuando un meme intentó ridiculizarla comparándola con las presentadoras del clima de otros países, destacadas por su aspecto físico, principalmente.
Y aunque ese momento le allanó el camino para los siguientes años, hasta el día de hoy el famoso meme no logró su cometido, al contrario, la catapultó como mujer, como profesional y reafirmó lo que ha trabajado en más de 40 años de experiencia y 25 de formación como científica.
A sus 62 años está más activa que nunca: es la nueva «chica del clima» en Noticiero El Salvador, donde ella es una fuente muy respetada.
En la primera presentación del clima en Noticiero El Salvador se la vio supersegura, superempoderada. ¿Cómo fue que se convirtió en la chica del clima?
Estábamos reunidos con el equipo, porque estamos trabajando para la diputación, y de repente el editor dijo: «¡Miren lo que ha subido el presidente!», y era que iba a empezar el noticiero y que se iba a llamar Noticiero El Salvador. Alguien del equipo dijo: «Respondámosle, respondámosle»; y entre todos tomamos la decisión de decirle: «Señor presidente, @nayibbukele, me apunto para ser la chica del clima». Pero se lo enviamos de broma porque sabemos que estamos en otro tipo de actividades. Pero con el presidente no se juega y en el instante contestó y dijo que sí. Así fue como cuatro a cinco días antes de que el noticiero se lanzara, me llamaron de manera formal preguntando si quería formar parte y les dije que sí. Desde ese día, se comenzó a trabajar en cómo se daría el clima, qué material ocupar. Yo siempre les dije que como ellos quisieran.

Pero usted no es cualquier «chica del clima», usted sabe qué hay detrás de toda la imagen…
Sí, cuando fui a sacar el Meteorólogo III en España, allá tenemos una materia que se llama Métodos y Organización, allí le enseñan a uno desenvolvimiento ante los medios, porque en cualquier parte del mundo la persona que da el clima debe ser el especialista. A nosotros, a escala mundial, se nos considera como un científico, nosotros hacemos ciencia y trabajamos con la tecnología actual, ocupamos todas las herramientas, no solo la que nos da la NOAA [Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica], en Estados Unidos, porque en la meteorología, ciencia y tecnología ocupamos casi los mismos elementos, la misma información, y debemos de analizarla y decodificarla de la misma forma para darle la misma interpretación. Un ejemplo que siempre le pongo a la gente es que le puedo dar el tiempo de Japón, si quiere ahorita, con solo ver sus datos de la web; igual ellos pueden decir en El Salvador está soleado, despejado o caluroso, etcétera. Porque todos usamos el mismo código alfa numérico. Así trabaja la red a escala mundial a través de los satélites.
Para usted, con toda la experiencia que tiene, debe ser un proceso más expedito. Pero ¿cuáles son los pasos que sigue para dar el clima?
Tengo una anécdota: el primer día que salimos en Noticiero El Salvador llegamos al Observatorio Ambiental y grabamos desde las 9 de la mañana hasta las 2 de la tarde. Me vine del canal y feliz que me iba a ver en la noche. Cuando me llaman del canal: «Sandra, se perdió el material, ¿puedes venir? y ¿crees que se podrá hacer?». Y yo les dije que sí. Regresé, me fui al máster para decirle qué imágenes poner y ya fue así como salió el primer día. Desde ese día, hemos hecho intercambio de información. Al mediodía lo dan los compañeros de la oficina, que yo les he enseñado a dar así el clima y en las noches, pues, lo doy diferente, de una forma más generalizada y en otras palabras.

Dentro del MARN, ¿cuántas personas más tienen ese nivel de conocimiento y experticia?
Ahorita de mujeres solo somos dos: una que se llama Siria Marinero y yo, ambas somos meteorólogas de carrera. Ella está laborando allí en el Área de Climatología.
¿Qué significa que sean meteorólogas de carrera?
Es que, aparte de que tú tienes una carrera universitaria, tienes una especialidad. Nada más que yo me formé con un programa académico mundial viejito, que ya no está vigente. Por ejemplo, yo estudié todos los niveles de Meteorología, porque van de abajo para arriba el IV, el III, el II y el I. Y uno va a coronar la carrera a la NOAA del Departamento de Comercio de Estados Unidos, que te acredita como hidróloga y meteoróloga y también te da el sénior. Según la clasificación de la Organización Meteorológica Mundial, cuando tienes todos los niveles y vas al NOAA o a un centro mundial, más tu experiencia y si estás dentro de los parámetros tú eres un sénior en Meteorología. Y también nos llaman científicos.
A finales del año pasado salió jubilada del Ministerio de Medio Ambiente y ahora busca una diputación. Pero ¿cuál era su expectativa de un día normal como jubilada?
Me retiré el 29 de noviembre de 2019. El 5 de diciembre me llamaron a una entrevista en una radio y allí me hicieron unas preguntas bien incómodas, que no quería responder. Pero allí me pidieron que dijera la verdad del porqué me había retirado. Entonces, fue donde me atreví a decir que por años había aguantado maltratos no solo de mi jefe, sino de todas las gerencias y las coordinaciones de la oficina, por la forma que yo tenía de hacer el trabajo. Primero, a mí me gusta interactuar con la gente. Con el periodista, camarógrafo o reportero, yo siempre les explicaba de la manera más didáctica. A mí me encantaba enseñar mi trabajo, y no solo a los periodistas, sino a los niños que nos visitaban de las escuelas. Y esto lo voy a seguir haciendo.
Entonces, ¿se puede jubilar y seguir ejerciendo dónde sea?
Aquí y dónde sea. De hecho, cuando uno se gradúa en la NOAA, el documento que le da el Departamento de Comercio dice que uno pasa a ser reserva de Estados Unidos, que si en algún momento ellos necesitan de mis servicios, pueden requerirme.
[En este momento le preguntamos si tiene el certificado del NOAA. Sandra se levanta, va a una habitación y regresa con un mamotreto de certificaciones, entre ellas la del Departamento de Comercio de Estados Unidos. También regresa con un pequeño estuche de pana, de donde saca los símbolos de su mayor orgullo y trabajo: un bolígrafo y dos pines].
Cuando uno se gradúa de la NOAA lo más relevante que a uno le dan es su bolígrafo y sus pines, le dan la banderita de Estados Unidos y de la NOAA, entonces esto lo acredita a usted como científico.

¿Cuántos tienen esta certificación en el país?
Lo tenemos cinco ya, de carrera, que hemos superestudiado y que Estados Unidos nos ha dado. Dentro de la comunidad científica cada vez que alguien hace algo ingenioso y relevante todos los demás científicos deponemos el bolígrafo que nos dio la NOAA. Eso en señal de aprobación y de reconocer la grandiosidad de lo que ha hecho. Ese es el mayor significado: la acción de reconocer la gran labor que ha hecho.
¿A usted ya se lo hicieron?
No, todavía no, tengo que hacer algo muy excepcional para que la comunidad científica me reconozca alguna labor. Pero sí he hecho cosas en este país que la gente ni se imagina. Ya lo he dicho, pero la gente jamás dimensiona el trabajo que conlleva hacer estas cosas.
Cuando usted se certifica, ¿fue la primera del país en lograrlo?
Sí, yo lo explico así a mis compañeros: yo ya llegué como IV. Anteriormente, no habíamos tenido mujeres que estudiaran esa carrera, sí habíamos tenido secretarias, incluso ellas daban el pronóstico en la radio, que la KL fue la que siempre lo dio y todavía lo mantiene. Pero ya como meteoróloga sí, fui la primera mujer en este país así certificada.
[Sandra logró el primer grado de Meteorología en 1979. En 2005, cuando tenía ya 25 años de carrera logró la máxima certificación en el NOAA, el grado máximo al que aspira un meteorólogo].
Usted dice que uno tiene que saber quién es y le pregunto ¿quién es Sandra Yanira?, ¿cómo se define?
A veces me da pena decirlo porque la gente cree que es jactancia y vanidad de uno. Pero ¿cómo me definiría?, soy una científica y no solo en el área de meteorología, que la gente cree solo eso he hecho. Pero no, la meteorología va amarrada a todas ciencias afines que existe, también depende de muchas ramas que la gente, aunque en la práctica no saben que existen, ni de dónde han venido, como la agrometeorología. Por eso es que los campesinos también saben cuándo sembrar, cuándo es la canícula. Así que me defino como científica, porque le puedo explicar lo que usted me pregunte dentro de lo que sé.

Como mujer que ha roto esquemas y lo sigue haciendo, ¿qué consejo le puede dar a las niñas, a las mujeres que quieren ser científicas y que vean este tipo de carreras?
Yo también me considero una persona, como dicen en buen salvadoreño, bien aventada. Pero yo creo que fui una mujer aventada en el sentido positivo, que todo lo que veía me preguntaba cómo era. No hay obstáculos para ser un científico, todo es cuestión de voluntad, de fuerza y un poco de sacrificio y de que uno tiene que tener bien claro qué quiere en la vida. Yo he querido de todo en la vida como mujer, me casé, tuve hijos, tuve esta carrera tan linda, desde que estaba joven como todo mundo he querido tener mi casa y todas las cosas materiales que todo el mundo desea. Pero creo que lo mejor que he experimentado es la realización personal. La verdad es que jamás me imaginé hasta qué punto me iba a llevar todo lo que aprendí y ahorita donde estoy. Siempre he hecho las cosas de buen corazón, sin ninguna doble agenda, siempre he tratado de ser una persona transparente y sobre todo íntegra y honesta. Aunque como dicen aquí los «los bisnes y los chanchullos siempre están a la orden del día», pero siempre he sabido evaluar qué es lo bueno y lo malo. Créame que eso lo lleva a uno no solo a tener un éxito en la vida, a un buen vivir, pero no como los gobiernos anteriores [ríe].
Al final, ¿cuántos días estuvo en modo jubilada?
Yo creo que ni uno [ríe].
Todo esto la ha llevado a otros caminos nuevos e inexplorados. ¿Cuál es su aspiración en la Asamblea?
A veces es cierto que hoy con las redes estamos expuestos a todo. La verdad es que yo pensaba jubilarme y poner en las redes el tiempo, como lo están haciendo otros compañeros de otros países. De hecho, algunos medios ya me habían llamado para que incursionáramos en las redes con el estado del tiempo. Pero esto de animarme a participar en la política también es porque tienes que tener una conciencia del estado y la realidad de tu país. La gente a saber qué se le imagina qué es política, si esa palabra es mal usada. Incluso la Constitución dice que debe ser una persona íntegra. Para que a uno le digan la palabra política es que le hacen falta esas aptitudes de integridad, pero la política en el país no ha funcionado así. Desde que yo trabajo, siempre se anteponen los intereses al beneficio de otros. Por ejemplo, acaban de aprobar la Ley del Agua. La gente puede opinar cualquier cosa porque no sabe lo que debe contener, pero yo no, porque sé lo que debería tener.

«Gracias por ese meme, me sacaron del hoyo en el que estuve siempre»
Através de las redes, la meteoróloga fue blanco de sátiras que, contrario a afectarla, la volvieron más fuerte. Reconoce que, al final, todo resultó bien.
¿Cómo fue ese momento con el meme?
El meme surgió y alguien me lo dijo, y no le di importancia. Pero cuando mi hijo me llamó me dijo: «Mamá estás en las redes, te están comparando con las chicas del clima. ¡Contestales, contestales!». Y yo le dije que no, para qué, y él insistió y dije «vaya pues, les contestaré».
¿Cómo se le ocurrió responder con humor y carácter?
La gente no se imagina en los lugares en los que he estado estudiando y he vivido. Estuve en Costa Rica, Guatemala, España y Portugal. He ido a México y aparte de eso he estudiado en Estados Unidos, que es donde uno ya va culminando los conocimientos. A partir de lo aprendido y vivido uno tiene que saber quién es y el valor que tiene uno mismo. Cuando le ven a uno algo diferente y especial lo minimizan, lo aplastan, lo hacen a un lado, lo invisibilizan y tratan de que uno no salga a flote, que nadie lo vea. A mí, aunque la gente no lo crea, nunca me importó ni la fama, ni nada, pero eso se fue adquiriendo poco a poco por el mismo quehacer. De verdad, el meme me cayó en gracia, porque cuando yo estaba joven era figurita, jugaba básquetbol, toda Santa Tecla que me conoce se acuerda de cómo era y me dice «¡Ay, cómo te hiciste!» y les digo yo «tanto estudio» [ríe].
Esa reacción disparó aún más el meme…
Supe quién lo hizo y siempre le digo: «Gracias por haberme hecho ese meme, me hicieron bien famosa y me sacaron del hoyo en el que estuve siempre». El meme le dio la vuelta al mundo. Hasta los holandeses me vinieron a hacer un reportaje. Estoy en un grupo de mujeres y personalidades famosas en Holanda. Me entrevistó Univisión, CNN me llamó, pero no lo pude atender y así muchos medios. Hasta una rusa me mandó felicitaciones y muchas mujeres que dan el clima en otras partes del mundo me escribieron. Hasta la de México, con la que me sacan en la foto. Ella me llamó y me dice: «Sandrita, la felicito, qué linda». La verdad es que fue un impacto en las redes sociales, yo sé que dio la vuelta como dos veces al mundo el meme, porque son millones quienes lo vieron, millones quienes hicieron comentarios y mis espacios en Facebook colapsaron tres veces.






