El Plan de la Laguna, en Antiguo Cuscatlán, La Libertad, es una zona dedicada a la industria. Muchas empresas de grandes renombres poseen en este lugar su fábrica o sede. En el corazón de este pequeño mundo que no para, existe un oasis con árboles, aves y nacimientos cristalinos, su nombre es Jardín Botánico La Laguna.

Este jardín se encuentra ubicado justamente en un cráter volcánico que erupcionó hace más de 2,200 años. Con el tiempo, en su fondo se formó una laguna que luego del terremoto de San José, en 1873, se drenó de manera natural. Los pequeños espejos de agua que quedaron fueron vaciados por humanos para convertir el lugar en una lechería, luego pasó a ser un ingenio con siembra de cañales y posteriormente hubo un beneficio de café con sus respectivos cafetales.

En este lugar se encontraba la casa de la familia Deininger quienes eran amantes de la naturaleza y tenían la afición de coleccionar plantas de todas partes del mundo para ambientar el jardín de su residencia. Años más tarde, decidieron donarla y convertirla en un jardín botánico.

«La familia se fue para Alemania y se hizo cargo la Asociación Jardín Botánico La Laguna, en 1976, desde ese entonces se creó el jardín, se modificó y se adaptó las condiciones para que las personas puedan asistir. Luego se empezó a cuidar toda la ladera también para conservar toda la vegetación, y porque el terreno es un poco inclinado no debe tener muchas construcciones, no es debido», detalla el biólogo del jardín, Dagoberto Rodríguez.

El bosque cuenta con 4.6 manzanas que son de uso público y 60 manzanas más que están restringidas, que sirven de albergue para animales y plantas.

 «En esas 4.6 manzanas hay una diversidad vegetal grande, se calcula un aproximado de 3,500 especies de plantas aparte de todos los animales que hay. Nos sentimos como un albergue para todo ese tipo de vegetación y también para los animales que como logramos observar son migratorios, residentes y permanentes», agrega el biólogo.

Dentro del recinto se observa gran variedad de animales como iguanas, caracoles, cotuzas, ardillas, masacuatas, gavilanes, chachalacas, entre otros. Por las noches bajan de la zona alta venados, micoleones, gatos zontes, tecolotes, etcétera.

Antes del jardín botánico

Según datos históricos e investigaciones, para el año 820 a.C. el cráter del volcán Cuzcatán, en el actual Plan de La Laguna, Antiguo Cuscatlán, produjo una violenta erupción freatomagmática (una erupción volcánica explosiva como consecuencia de la interacción entre agua y magma), donde el magma a 1000 grados Celsius salió por entre fallas y roturas del suelo, combinándose con el agua que, esta a su vez, con 26 grados Celsius se evaporó y aportó gases para la erupción.

La erupción cubrió, de manera asimétrica, aproximadamente 75 kilómetros cuadrados de los actuales municipios de Antiguo Cuscatlán, Nuevo Cuscatlán y Santa Tecla. La corriente de lava recorrió unos 11 kilómetros y llegó cerca de Zaragoza.

Varios mapas creados por las tropas guatemaltecas que invadieron El Salvador en 1863 registraban que después de la erupción en el cráter se formó una laguna, que durante mucho tiempo fue utilizada para regar cultivos y abastecer a los colonos de las fincas y haciendas cercanas.

Luego del terremoto de San José, el 19 de marzo de 1873, que casi destruyó a San Salvador en su totalidad, la laguna bajó su nivel, por ello varias familias comenzaron a drenarla para aprovechar el suelo y sembrar caña de azúcar. Para 1912 el proceso de secado de la laguna había finalizado y comenzó un proceso de industrialización que sigue vigente.

Plantas en peligro de extinción

En el jardín botánico se encuentran plantas catalogadas en peligro de extinción. Para protegerlas han sido incorporadas a algunas leyes y tratados mundiales que promueven su preservación. Algunas normativas son:

A. Listado de especies de vida silvestre amenazadas o en peligro de extinción del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales de El Salvador (MARN). Utilizado para regular, disminuir la tala, caza y explotación comercial de plantas y animales silvestres en el territorio nacional.

B. Listado de la convención sobre el comercio internacional de especies amenazadas de flora y fauna silvestre (CITES). Es un acuerdo entre 175 países para velar que el comercio internacional de animales y plantas no sea una amenaza para su supervivencia.

C. Lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza y Recursos Naturales (UICN). Para su creación participaron más de 8,000 especialistas del mundo, por lo que es considerada el inventario más completo del estado de conservación de especies.

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