otEn el corazón de Ahuachapán, en la ruta que conduce hacia Concepción de Ataco, hay un lugar donde el tiempo parece bajar el ritmo. Ahí, entre el susurro del agua y la quietud de la montaña, Termales de Alicante se abre como un refugio para quienes buscan descanso y conexión con la naturaleza.

El lugar tiene una extensión de 60 manzanas, donde la naturaleza no ha sido interrumpida.

Las aguas nacen en la montaña y descienden cargadas de minerales como el azufre, conocido por sus propiedades terapéuticas.

Catorce piscinas reciben a los visitantes; cada una con distintas temperaturas que permiten elegir entre un baño relajante o una experiencia más intensa.

Los senderos ecológicos invitan a caminar entre la vegetación, descubrir pozas escondidas y detenerse en miradores naturales.

En las zonas más altas, el clima fresco es ideal para quienes disfrutan el aire libre, a pesar del vapor de las pozas termales. Uno de los espacios más llamativos es el bosque de bambú. Ahí la luz se filtra de forma distinta.

Este ecosistema también contribuye a la pureza de las aguas que recorren el parque. La experiencia se completa con baños sauna y tratamientos con arcilla extraída en el lugar.

A esto se suman áreas de descanso y restaurante, pensadas para quienes deciden quedarse un poco más.

En plena Ruta de las Flores, Termales de Alicante se posiciona como una parada obligatoria durante las vacaciones, cuando el flujo de visitantes aumenta, impulsado también por las condiciones de seguridad que hoy favorecen el turismo en el país.

«Es un lugar muy acogedor, invitamos a los turistas. La seguridad es un baluarte importante para todos los que hacemos turismo; los extranjeros y nacionales salen muy contentos de estas zonas, donde se disfruta de la riqueza natural que posee el país», manifestó Gerardo Méndez, encargado del lugar.

Lee tambiénAbren al público las piscinas Los Milagros en Coatepeque, Santa Ana Este