Yessenia de Ramírez es una mujer sencilla, de carácter sereno y suave al expresarse, pareciera que no es una mujer de luchas o batallas, sin embargo, luchan contra el cáncer de mama desde 2010 y está lejos de dejarse vencer. 

Cuando el cáncer apareció, apenas tenía 17 años, pero en ese entonces jamás se imaginó que se trataría de una enfermedad difícil de sobrellevar. «Todo comenzó con una pelotita que me sentí como a los 17 años; y por temor no decía nada. El tiempo fue transcurriendo, pero después me puse en control con la ginecóloga, o sea, ya tenía como 20 o 21 años, era muy joven y no me podían hacer mamografías. Entonces ella me mantenía solo con ultras para el seguimiento», comentó Yessenia. 

Recordó que sus hermanas se afligieron porque tenía esa bolita en el seno, y una de ellas que trabaja en un hospital, por conocer del tema, fue quien la presionó más para que consultara. Sus hermanas reunieron dinero y la llevaron a un hospital privado para que le extrajeran la bolita. «Me operaron y todo fue en un día», enfatizó. 

Al año de la cirugía le volvió a salir la pelotita en el mismo lugar; visitó de nuevo a la misma ginecóloga y le comenzó a hacer ultras que no daban ninguna alerta de cáncer. Pasó el tiempo, ya que entre cada consulta había un lapso de seis meses. 

«Llegó un momento en el que esa pelotita me creció bastante, me dolía; y una vez que me estaba bañando me fijé que tenía un hundimiento en el pecho y se me había hecho “aturradito”. Le manifesté lo sucedido a la doctora y me contestó que ella no podía hacerme mamografía por mi edad y no podía hacer nada. Entonces me transfirió a la 1.° de Mayo del Instituto Salvadoreño del Seguro Social [ISSS]», explicó la sobreviviente de cáncer. Luego le indicaron que le harían una biopsia, y de las cinco muestras, dos salieron con cáncer. 

«Cuando me dijo la palabra cáncer, yo dije, o sea, me voy a morir. Lo primero que se me vino a mi mente fueron mis hijos, que estaban pequeños; el mayor tenía cinco años en ese momento; y el más pequeño, dos y medio», añadió. 

En ese momento, Yessenia comenzó a pensar en qué le iba a pasar a sus hijos, con quién iban a quedar y quién se los iba a cuidar. «Yo estaba como en “shock” porque en ese tiempo no había tanta información como ahora», recalcó. 

El cáncer de Yessenia se lo diagnosticaron en etapa 4, es decir, invasivo; de modo que se podía encontrar en cualquier parte del cuerpo, por lo que no le dieron esperanza de vida. Desde el primer diagnóstico, en 2010, Yessenia no se dio por vencida, decidió darle la batalla al cáncer y su principal motor fueron sus hijos, sus hermanas y su esposo, quien desde un principio ha estado a su lado luchando incansablemente. 

«Seguí con mis tratamientos y solo me agarré de la mano de Dios, mi familia apoyándome, mi esposo al 100 %, desde el día uno conmigo, a consultas, a quimios, que me sacaban sangre, siempre estaba ahí, siempre, bendito Dios le dieron permiso en el trabajo», agradeció. 

En el primer diagnóstico le realizaron un ciclo de seis quimioterapias y tuvo la operación de su mama. Sin embargo, a los cuatro meses del primer tratamiento, los resultados de los exámenes, una ultra abdominal, arrojó una metástasis en el hígado y dos lesiones. Casi por cuatro años recibió un ciclo de 32 quimioterapias. 

«Pasó el tiempo y llegó un momento en el que entré en recesión, o sea, ya no tenía cáncer, ya se me había erradicado. Pasaron unos cuántos años y en 2020 cumplía 10 años del diagnóstico, cuando me hicieron los exámenes de sangre y me salió elevado el marcador tumoral, es decir, volvía a tener una lesión en el hígado y otra vez me pusieron quimio», explicó Yessenia. 

Para 2022, nuevamente el marcador tumoral salió elevado por la misma lesión en el hígado, por lo que en 2023 tuvieron que hacerle una cirugía complicada en el hígado, y afortunadamente, pese a lo que los médicos creían, ella sobrevivió. 

Desde mayo de 2025, Yessenia está en remisión y trata de llevar una vida normal. Se enorgullece de que sus hijos han crecido, uno tiene 21 años; y el otro, 17; asimismo, su esposo sigue junto a ella, pese a las dificultades y continúa enfrentando la vida con positivismo. 

«Para las mujeres que recién han recibido este diagnóstico mi consejo es no sentir temor, temor de decir tengo algo raro o sospechoso y cuando empiezan un proceso no dejarse vencer», destacó.

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