Cerca de 300 niños junto a sus familias disfrutaron de una jornada llena de alegría y diversión durante el Festival ¡A jugar con Lula! que se desarrolló ayer en Tejutla, Chalatenango.
La actividad reunió a niños de primera infancia de Centros de Bienestar Infantil (CBI), Círculos de Familia, así como estudiantes de parvularia y primer grado de centros escolares de la zona, entre ellos la Escuela Especial de Chalatenango.
Esta es una iniciativa del despacho de la Primera Dama, Gabriela de Bukele que busca promover la identificación y práctica de juegos tradicionales salvadoreños como trompos, yoyos, arranca cebolla y la peregrina, incluidos en el libro «Juegos de mi Tierra», de la colección Árbol de Vida.
La gira se enmarca en la Estrategia Nacional del Juego «Juguemos Juntos», que fomenta el desarrollo y aprendizaje de los niños de primera infancia, a través del juego.
«El objetivo es llevar el juego a todas partes del país y específicamente estos festivales de ¡A jugar con Lula! son espacios que nosotros abrimos para que con nuestro camioncito podamos hacer presentaciones en vivo y los niños puedan conocer a los personajes e interactúen con ellos», explicó Diego Salazar, director y escritor de La Casa de Lula.
Agregó que, con el despacho de la Primera Dama y el Instituto Crecer Juntos (ICJ) instalaron cinco estaciones temáticas, protagonizadas por personajes del programa televisivo de Lula.
Los asistentes también disfrutaron de la bebeteca móvil y un picnic literario que estimula la lectura y la imaginación de los niños.
Los padres de familia o cuidadores también disfrutaron de Lula y sus animalitos, así como de las demás actividades lúdicas. Gabriel Merino acompañó a su hijo Stanley y afirmó que el festival es una oportunidad para que los niños puedan aprender jugando.
«Son actividades bastante bonitas, recreativa para los niños porque les da la oportunidad para que ellos aprendan y pongan en práctica todo lo que acá les enseñan. Los niños también se pueden divertir con los demás compañeritos del círculo [de familia]», dijo Merino.
De igual manera, Mariela Landaverde llevó a sus dos hijas de 2 y 9 años al festival desde el cantón El Coyolito. «A parte de ser una actividad lúdica para los niños y niñas también es familiar que se vuelve convivio en el caso de que los papás, mamás o sus responsables trabajen durante la semana y hacerlo el domingo es de aprovechar el tiempo al máximo que es convivencia y aprendizaje para toda la familia», expresó Landaverde.
La gira del festival que inició en agosto de 2024 ha beneficiado a más de 4,299 niños de diez departamentos.







