Una atleta de altura, literalmente Alfa Karina Arrué es la salvadoreña que más alto ha llegado cuando de ascender montañas se trata, esta distinción la consiguió la noche del 11 mayo de este año cuando colocó la bandera de El Salvador en la cúspide del Monte Everest, en la frontera entre Nepal y China.
La disciplina y garra de la montañista, que también es abogada y notaria, de 46 años, le ganó también el reconocimiento de la revista Forbes, que le apartó un lugar entre «las 100 mujeres más poderosas de Centroamérica» en su edición 2022.
«Luego de cinco años de preparación y un intento fallido en 2021, la deportista se convirtió el 11 de mayo en la primera salvadoreña en coronar el Everest. Aun con todas las condiciones climáticas en contra, pudo colocar su bandera en el punto más alto del planeta», se lee en destacado de la publicación internacional.
En el país, esta hazaña le valió ser reconocida por la Asamblea Legislativa como Hija Meritísima de El Salvador, además de recibir un incentivo económico por parte del Instituto Nacional de los Deportes (Indes) para reconocer el esfuerzo, trabajo y tiempo que significó la conquista del Everest.
«En ningún momento me arrepentí de lo que estaba haciendo. Tuve dos lapsus, pero volvería a escalar el Monte Everest», dijo la atleta, quien también ha señalado que el montañismo le dio una nueva vida luego de atravesar situaciones personales difíciles como un divorcio y una depresión.







