Si en esta temporada de vacaciones vas a viajar o visitas el país, no te puedes perder la oportunidad de ver la exposición «Horizontes», de Astrid Suárez, que se encuentra en la sala de exposiciones del Aeropuerto Internacional de El Salvador San Óscar Arnulfo Romero y Galdámez.
Cada uno de los cuadros de la artista documenta y resume la identidad nacional salvadoreña vista en imágenes y paisajes tropicales desde un punto de vista personal, ya que su iconografía no consiste solo en representarlos, sino en constatar los valores culturales del entorno que se pueden llegar a perder.
La exposición está conformada por 21 piezas, entre ellas 14 pinturas y siete cerámicas.
En las pinturas se aprecian orquídeas, el mar, los maquilishuat, montañas, lagos, volcanes y ríos.
En ellos se observan colores vivos y están elaborados con óleo sobre tela, que es una de las técnicas que domina la artista.
En cuanto a las cerámicas, hay en forma de jarrones donde se encuentra plasmada nuestra identidad, todas han sido elaboradas con cerámica blanca tratadas con pintura de porcelana. Algunas de sus obras expuestas fueron elaboradas entre 1996 y 2018.
«La naturaleza ha formado parte de sus entornos preferidos, ya que ella representa en sus colores la perfección, considera que el medioambiente está siendo depredado por el hombre; por ello, sus lienzos son un testimonio de esta situación», indica una reseña de la obra de la artista.



De acuerdo con la directora nacional de museos y salas de exposición del ministerio de Cultura, Astrid Bahamond, «lo que definirá como individual creadora es la práctica de géneros que se diferencian del común acercamiento hacia el pasaje, el escenario costumbrista o el retrato puro».
«La pintora se dedica a la recuperación étnica, mística, cultural, paisajística y sincrética religiosa; no obstante, notaremos que está interesada visualmente en el momento, como espectadora ante los fenómenos ecológicos, culturales e históricos», añadió.
Dijo que su contenido se torna intrínseco (esencial) porque se identifica una preocupación por parte de la pintora ante la pérdida de las fuerzas naturales y elementales o culturales, ya que ella estudia la naturaleza como un proceso de vida que al igual que la vida humana hay que respetar y defender.
«Astrid Suárez documenta y resume en su arte la identidad nacional salvadoreña vista en imágenes y paisajes tropicales desde un punto de vista personalísimo. Pues su iconografía no consiste solo en representarlos fielmente, sino en constatar los valores culturales de nuestro entorno», expresó la directora de museos.



Experiencia
Astrid Suárez, desde su adolescencia, destacó con la habilidad para el dibujo, lo que la llevó a estudiar por seis años en la Academia de Dibujo y Pintura Valero Lecha dirigida por el maestro y traductor del realismo español en la historia del arte de El Salvador.
Para continuar con sus conocimientos, viajó a México.
Suárez domina varias técnicas artísticas como el pirograbado, óleo, acrílico, tinta china, pastel, acuarela, espátula y cerámica, tanto china paint como stoneware y caolín. También ha trabajado la técnica muralística.
Además, se dedica a la recuperación étnica, mística, cultural, paisajística y sincrética religiosa.
Sus primeras exposiciones fueron en los años setenta. Desde entonces, ha realizado alrededor de 150 exposiciones, tanto individuales como colectivas, nacionales e internacionales.
Durante su carrera profesional ha sido jurado en numerosos concursos, promotora de la Casa del Arte de El Salvador, asesora del catálogo de la Asociación de Artistas Plásticos de El Salvador (Adapes) y del libro «Cien años de pintura en El Salvador»; fue administradora de la galería del hotel Camino Real en 1990, cofundadora de la galería Gemas, presidenta de Adapes, coordinadora de la Segunda Bienal de Pintura Centroamericana en El Salvador y del Encuentro Regional de Asociaciones de Artistas Plásticos (en Suchitoto), maestra de cerámica y porcelana de varios talleres, presidenta de la Federación Centroamericana de Artistas Plásticos (FCAAP). Y también es la fundadora y coordinadora de Arte y Mujer.
Su obra forma parte de las colecciones de la Asamblea Legislativa, el Museo de Suchitoto, el hotel Camino Real, la embajada de Corea, las pinacotecas de las universidades de El Salvador y Don Bosco, así como de numerosas colecciones privadas.
Algunos de sus murales se encuentran en ciudad de Guatemala, así como en algunas residencias de El Salvador.










