En tan solo ocho días, El Salvador recibió similar cantidad de lluvia que la que cayó durante los 10 días del fenómeno del Mitch, en 1998, convirtiendo a junio en el mes más lluvioso durante los últimos 54 años.
Existe una marcada diferencia entre ambos sucesos. El Gobierno del presidente Nayib Bukele se anticipó, alertó a tiempo y activó todas las entidades de la Comisión Nacional de Protección Civil, salvando así miles de vidas.
Los salvadoreños presenciamos el desplazamiento masivo anticipado en todo el territorio nacional del personal de Gobernación, policías, Fuerza Armada, bomberos, salud, centros penales, MOP, Fovial, cuerpos de socorro, entre otros, para evacuar a familias de lugares de alto riesgo. Y durante las lluvias, todos ellos no escatimaron esfuerzo aun a costa de sus propias vidas ante la amenaza de derrumbes o ser arrastrados por el desbordamiento de ríos.
Las instituciones de Gobierno demostraron su capacidad de respuesta, antes y durante la emergencia en una articulación oficial jamás vista en el país. Patrullajes en calles, parques, pueblos, colonias, albergues por parte de la PNC y la Fuerza Armada, no solo fueron para colaborar con la gente ante cualquier situación, sino también para cuidar sus hogares y pertenencias.
Mantuvieron la seguridad a la que ya todos estamos acostumbrados como resultado del exitoso Plan Control Territorial de nuestro presidente, que acabó con la criminalidad de las maras y pandillas al grado de que hemos tenido varios días con cero homicidios. Es por eso que la gente decidió evacuar sin temor alguno.
La comunicación oficial minuto a minuto fue del ciento por ciento. El pueblo siempre estuvo informado. Las alertas a tiempo ayudaron a prevenir hechos lamentables. Insisto, no ha existido una activación tal como la que hemos visto en este Gobierno.
Nadie puede determinar el alcance devastador de un fenómeno natural. Lo hemos visto en Japón, México, Rusia, en Miami (Florida), entre otros lugares, en los que las lluvias han causado severos estragos y pérdidas humanas.
En El Salvador, sin duda, los trabajos de prevención de esta administración permitieron salvar más vidas, aun con similar cantidad de lluvia que durante el Mitch. Por su puesto, se lamenta el fallecimiento de toda persona, y esa ha sido la lucha, proteger cada una, a pesar de que muchos se resistieron a las instrucciones de evacuar. La prensa retrató varios casos de esos.
En el caso del Mitch no hubo anticipación ni alertas ni preocupación del Gobierno, y el resultado fue que más de 240 personas perdieron la vida y las autoridades reportaron muchos desaparecidos.
Ahora llegó el momento de erguir cabezas, mirar hacia adelante y continuar trabajando para tomar todas las providencias necesarias, principalmente cuando el país sufrirá el fenómeno de La Niña.
Ya el presidente Bukele ha activado a sus funcionarios no solo para que tengan claro el consolidado de los daños en cada una de las áreas, también para que expongan las acciones estratégicas por ejecutar inmediatamente para la recuperación y la reactivación. No es tarea fácil, pero hay disciplina y responsabilidad.
La población debe tener confianza en su presidente, quien estuvo al frente de la situación día y noche ordenando a su gabinete para actuar en favor de todos los salvadoreños.
Dios nos dé sabiduría para tomar las mejores decisiones, por el bien de toda una nación.





