El número siete ha fascinado a la humanidad desde la antigüedad. Para los pitagóricos era la cifra de la perfección y lo absoluto; en múltiples tradiciones simboliza la conclusión de un ciclo y la consumación de una transformación profunda.
Al analizar el panorama geopolítico y de seguridad en América Latina, resulta imposible ignorar esta carga simbólica. Se cumplen siete años desde que el presidente Nayib Bukele asumió la administración y gestión del Órgano Ejecutivo, un septenio que ha reescrito por completo los manuales de criminología y seguridad nacional en el continente americano y de estudio en otras latitudes.
Cuando recibió el mandado del FMLN, El Salvador era un caos, nuestro país sangraba bajo la hegemonía de la MS-13 y el Barrio 18. Como criminólogo estudiaba y analizaba a mi país como un caso de «gobernanza criminal», un escenario donde las pandillas fungían como un Estado paralelo. Ejercían el monopolio del terror, cobraban extorsión a la población, micro, pequeña, mediana y la gran empresa, nadie se salvaba, y controlaban el territorio calle por calle.
Sin embargo, estos siete años han representado una disrupción sin precedentes. El Plan Control Territorial y el régimen de excepción actuaron como un torniquete implacable, llegó por fin no solo la contención, sino el desmontaje. En criminología sabemos que desarticular redes delictivas de esta magnitud requiere voluntad política de acero y reestructuración total del sistema penitenciario. La construcción del Cecot, megaobra carcelaria a escala mundial, es el símbolo arquitectónico de la recuperación absoluta del poder punitivo del Estado y el monumento a las víctimas de las pandillas.
El siete también representa los días en que, según los textos históricos y religiosos, se ordenó el caos. De forma análoga, el presidente Bukele ha utilizado este septenio para ordenar un colapso institucional. Los homicidios se desplomaron a tasas que rozan el cero absoluto en promedio diario (0.2), somos el país en América con la menor tasa de violencia homicida. Este es el «ciclo de los siete años»: la fase de erradicación estructural y pacificación forzada ha concluido con éxito. El impacto de este ciclo trasciende fronteras y, en los foros de inteligencia del continente, el modelo o método Bukele es objeto de debate obligado.
El siete, como número primo y elemento irreducible, refleja a la perfección la verticalidad del poder que ha caracterizado esta estrategia: una toma de decisiones unificada, sin fisuras, que permitió golpear la estructura logística y armada de las maras con precisión quirúrgica y contundencia. Con un Gabinete de Seguridad Ampliado con alto compartimentaje y unidad, ejecutores perfectos de la estrategia.
Pero la seguridad nacional es una disciplina dinámica. Al cerrarse este séptimo año el ciclo de pacificación exige una evolución. La desarticulación de las pandillas es un hecho irrefutable, pero el reto y desafío del próximo ciclo ya no es exclusivamente táctico ni operativo en lo fundamental, sino victimológico, jurídico, de reformas a leyes, sistemas de administración sociológico y de salud mental. El modelo del presidente Bukele ha demostrado, por medio de evidencia criminológica, que es sostenible; es una nueva etapa para transicionar de la excepcionalidad a una nueva normalidad institucional, previniendo que el vacío dejado por las pandillas sea ocupado por nuevas amenazas transnacionales emergentes.
Siete años bastaron para arrancar de raíz a estructuras criminales que parecían invencibles, o como expresó el expresidente Sánchez Cerén, del FMLN, teníamos que «acostumbrarnos a vivir con las pandillas» mientras saqueaban el Estado; eran el distractor y aliados perfectos de su gestión, por eso pactaron.
El presidente Bukele demostró al país y al mundo que el determinismo criminal puede quebrarse. El país ha completado su cambio trascendental en materia de seguridad; ahora el reloj se reinicia y el mundo observa hacia dónde va este nuevo orden, como eje transversal del desarrollo humano, forjado en siete años de firme voluntad y alta ejecución.






