El Jardín Botánico La Laguna es el lugar ideal para respirar aire puro y conectar con la naturaleza. Además, es el hábitat de muchos animales como iguanas, cotuzas, tortugas y peces. Este espacio se ha convertido en un pequeño corredor biológico para las aves que provienen de San Salvador, Santa Tecla, Antiguo Cuscatlán y la Finca El Espino, transformándose en una importante estación de descanso, alimento y refugio para aves migratorias provenientes de Norte y Sudamérica.
Entre las especies de aves que se pueden observar se encuentran el carpintero verde, la catalnica, el pijuyo, la paloma morada, la chiltota, el perico chocoyo frente naranja, el azulejo, el zorzalito, el zopilote negro, el chío, la golondrina, la tángara occidental, entre otras.
Desde el momento que ingresas, el bullicio de la ciudad desaparece y te pierdes entre la combinación de cantos de aves.
Para hacer el recorrido no hay una ruta en específico a seguir, lo que se recomienda es no pasar por alto alguna de sus 32 zonas clasificadas por familias, regiones geográficas y según su uso. En ella encuentras colecciones diversas, estanques de tilapia, palmeras, huerto casero, plantas medicinales, frutales y cactus, orquídeas, plantas acuáticas y helechos. Además de la pérgola del amor, el pozo de los deseos, los ranchos para descansar y la zona de juegos.










Dentro del parque botánico también hay cafeterías por si deseas comer y beber algo, aunque también puedes ingresar alimentos preparados y bebidas sin alcohol ya que existen áreas de picnic y áreas con bancas y mesas, o si lo deseas puedes pedir delivery que llegan a la puerta del jardín donde libremente puedes ir a retirarlo.
En total el jardín posee 60 manzanas, de las 4.5 son de uso público. Este espacio está abierto al público de martes a domingo de 9 a. m. a 5:30 p.m., con una contribución de ingreso de $ 1.25 los adultos y $0.75 centavos los niños.
Asimismo, está a disposición para realizar visitas escolares programadas. Para más información puedes visitar su página web: www.jardinbotanico.org.sv, escribir al mail [email protected]. o llamar al 2243-2012.
Las 32 áreas del jardín botánico
Te presentamos algunas de las áreas a visitar:

Huerto casero: Acá se cultivan frutas y verduras según la estación del año. También hay árboles que son utilizados como especies dentro de la gastronomía salvadoreña.

Área de juegos: Es un lugar amplio donde niños y adultos pueden disfrutar de los columpios, además posee un puente colgante ideal para tomarte una foto del recuerdo.

Cafetería: Al interior del parque hay una cafetería donde puedes adquirir algún antojo o almuerzo. Está a la orilla de un estanque con peces, plantas acuáticas e iguanas. Si deseas puedes adquirir alimentos especiales y alimentar a los animales.

Vivero café: Atiende de lunes a domingo de 8 a. m. a 6 p. m. y, además, ofrece variedad de plantas ornamentales, flores de estación, frutales, sustratos, macetas y fertilizantes. Posee parqueo interno para quienes lleguen solo a comprar.
SERVICIOS QUE SE OFRECEN

Educación ambiental: El jardín ofrece diversos proyectos de servicio social dirigidos a estudiantes que deseen hacer sus horas sociales en el herbario, el área de taxonomía o en los recorridos educativos dentro del parque. De igual manera, ofrece asesoría gratuita para universitarios que deseen realizar su tesis de graduación en el área de taxonomía vegetal.

Biblioteca: Está ubicada cerca de la entrada principal y contiene más seis mil documentos entre libros, revistas y audiovisuales con temas de jardinería, ecología y botánica. Algunos documentos han sido adquiridos en calidad de intercambios que hace años se realizan con instituciones botánicas en todo el mundo. La biblioteca es para consulta pública y gratuita.

Salón de usos múltiples: Si desea realizar algún evento puede alquilar el salón de usos múltiples. También hay con otros espacios afines para cumpleaños u otras celebraciones. Para consultar precios y disponibilidad de fechas puede marcar el 2243-2012.

Mantenimiento de jardines: Este servicio es para residenciales u oficias; estos ingresos, el dinero por visitas, cursos de jardinería y otros sirven para sostener programas de conservación, educación e investigación.







