El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la vicepresidenta, Kamala Harris, visitaron ayer las zonas devastadas por el huracán Helene. En casi 1.3 millones de hogares y empresas del país no ha sido restablecido el servicio de electricidad.
Biden aterrizó en Carolina del Sur y saludó a funcionarios locales y socorristas antes de realizar un reconocimiento de los daños de la catástrofe. Según las autoridades, la enorme tormenta dejó al menos 159 muertos en seis estados. El mandatario voló en helicóptero sobre la ciudad de Asheville, en Carolina del Norte, una de las más afectadas por la tormenta. Además, recorrió un centro de comando de rescate en el estado, donde murieron más de 70 personas.
El secretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, que viajaba con el presidente, describió a Helene como una tormenta de «fuerza histórica» que provocó inundaciones en ciudades y comunidades montañosas remotas. «Tenemos pueblos que han desaparecido, literalmente», dijo a bordo del Air Force One.
«Esta es una recuperación multimillonaria y de varios años», agregó. Antes de abandonar Washington, Biden anunció el despliegue de hasta 1,000 soldados en servicio activo en Carolina del Norte para impulsar los esfuerzos de respuesta a emergencias, incluida la «lucha para salvar vidas» en las comunidades devastadas.
«Estos soldados acelerarán la entrega de suministros vitales de alimento, agua y medicina», dijo Biden. Harris se trasladó por separado al estado sureño de Georgia, otro que se vio muy afectado.







