M añana, la imagen de la Virgen Reina de la Paz, patrona de San Miguel, portará nuevamente la corona que le fue colocada en 1921 con su coronación pontificia y será observada por los fieles católicos en la misa solemne y por la tarde en la procesión.
Hasta inicios de la década de los noventa, la joya era exhibida por la imagen de la Reina de La Paz sin ningún tipo de seguridad y actualmente se mantiene resguardada en una bóveda de un banco, con excepción del 21 de noviembre, ya que desde 2021, con la conmemoración del centenario de la coronación, es expuesta en las actividades religiosas de ese día.
Cada año la pieza se somete a limpieza y reparación en caso de ser necesario. Este año la corona llegó a manos de Sergio Iván Muñoz, mejor conocido como Gigio Muñoz, propietario de joyería Onix San Miguel, exfutbolista de la primera división y actual preparador de porteros del Club Deportivo Águila.

«Cuando me contactaron me llamó la atención porque hace muchos años atrás mi papá me comentaba que mi tío Salvador Muñoz, que era joyero, era el encargado, en la década de los 50 o 60, de restaurar la corona», comentó Muñoz.
Este migueleño cuenta que aprendió a reparar y crear piezas de oro cuando apenas tenía 11 años al lado de Carlos Turcios. «Hasta el día de hoy seguimos aprendiendo porque la joyería es muy extensa y hay un montón de técnicas y de cosas que se pueden hacer, uno siempre sigue aprendiendo», dijo.
La visita de la corona de la Reina de la Paz a la casa de la familia Muñoz no fue casualidad, ya que por varios días el arquitecto José Manuel Machuca, designado por monseñor Fabio Colindres para buscar a la persona idónea para hacer esta tarea, visitó varias joyerías que desistieron de hacer el trabajo ante la grandeza de la misión, hasta que alguien le sugirió buscar al exfutbolista.

«Fui a hacer las evaluaciones a la iglesia y luego el obispo [Colindres] dio su aprobación para que pudieran trasladar la corona y traerla a mi taller bajo supervisión del arquitecto Machuca; esas eran las condiciones, y así le dimos la restauración y reparación. De hecho, yo tenía una perla natural y la regalé para la corona» dijo Muñoz.
Fue necesario un promedio de cinco horas para colocar unos pequeños pines que dan firmeza a una de las flores de la corona, así como el delicado trabajo de limpieza para la pieza de más de 100 años de antigüedad.
La corona fue diseñada por el orfebre migueleño Leonidas Vargas junto con su hijo Leopoldo Vargas.

Según la historia, los católicos migueleños recogieron oro donado por los feligreses y los presidentes de cada uno de los países de Centroamérica donaron una piedra preciosa.
Los orfebres también elaboraron la corona del niño y una palma de oro para la Reina de la Paz.







