La vida de Bridgette Scarlett Flores Chinchilla, una adolescente de 12 años con diagnóstico de parálisis cerebral, tendrá un cambio significativo tras recibir una silla de ruedas pediátrica neurológica especializada, entregada por el Instituto Salvadoreño de Rehabilitación Integral (ISRI).
La ayuda fue gestionada luego de que la familia solicitara apoyo al presidente Nayib Bukele y la primera dama Gabriela de Bukele, a través de redes sociales. En respuesta, el personal técnico del Centro del Aparato Locomotor contacto a los familiares para visitar la vivienda, ubicada en el cantón Dolores, Ilopango, y hacerle una evaluación integra para determinar las condiciones y necesidades específicas de la paciente.
A partir de esta valoración, especialistas concluyeron que Bridgette requería una silla con adaptaciones personalizadas que le permitieran mantener una postura adecuada, mejorar su seguridad y facilitar su movilidad, tanto dentro como fuera del hogar.

La madre de la adolescente, Graciela Carolina Chinchilla Hernández, explicó que durante años buscó una silla adecuada para su hija, pero las opciones disponibles eran modelos estándar que no respondían a las necesidades derivadas de su condición neurológica.
Según explicó la doctora Jacqueline Juárez, médico fisiatra del ISRI, una silla neurológica adaptada es muy diferente a una silla convencional, ya que se diseña de acuerdo con las características anatómicas y funcionales de cada usuario.
«No solamente se trata de brindar acceso a una silla de ruedas, sino de garantizar que sea la adecuada para las necesidades del paciente. Esto ayuda a prevenir deformidades posturales, úlceras por presión y otras complicaciones, además de mejorar su calidad de vida y apoyar a los cuidadores», explicó la especialista.
La silla entregada incorpora apoyacabezas, soportes laterales, arnés de seguridad, cuña abductora y reposapiés ajustables, elementos que permiten mantener una correcta alineación corporal y brindar mayor estabilidad. Además, cuenta con sistema antivuelco, frenos accesibles y mecanismos de inclinación que favorecen funciones esenciales como la respiración y la alimentación.
El proceso de adaptación siguió los protocolos internacionales recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que incluyen evaluación del usuario, análisis del entorno, prescripción, ajuste personalizado, entrenamiento y seguimiento permanente.
De acuerdo con información del ISRI, una silla de estas características puede alcanzar un costo aproximado de $2,000 en el mercado. Para la familia de Bridgette, que no contaba con los recursos para adquirirla, el apoyo representa un alivio económico importante y una mejora sustancial en las condiciones de cuidado de la adolescente.
Las autoridades destacaron que este tipo de acciones forman parte de los esfuerzos para ampliar el acceso a servicios especializados de rehabilitación y tecnologías de asistencia, con el objetivo de eliminar barreras y promover una atención integral para las personas con discapacidad.
La entrega permitirá que Bridgette tenga mejores condiciones de movilidad y participación en sus actividades cotidianas, al tiempo que facilitará el trabajo de quienes la acompañan diariamente en su cuidado.







