La familia Cabrera Leiva, radicada en San Francisco, Estados Unidos, motivada por la seguridad que vive el país, ha apostado por invertir en El Salvador. Desde hace más de cinco meses decidieron establecer un negocio de comida mexicana en Ahuachapán Norte.
Los propietarios son los esposos Carlos Cabrera, mexicano, y Gloria Leiva, salvadoreña. Admiten que la idea del negocio nace bajo la visión de intercambiar culturas de sus países natales, por lo que han decidido fusionar su menú con dos platillos representativos de cada país, como son los tacos y las pupusas.
El negocio decidieron bautizarlo Mechita La Tapatía en honor al nombre de su madre e hija, que se llama Mercedes, y tapatía en honor a su tierra natal, que es Guadalajara, y sus habitantes son conocidos como los tapatíos, explicó Cabrera.
Está ubicado en el distrito de El Refugio, sobre la carretera Panamericana, media cuadra debajo de la parada de buses conocida como La del Tanque.
En el variado menú ofrecen burritos, tacos dorados, tortas, quesabirria y típicos salvadoreños; además, ofrecen una sopa instantánea con birria, todo acompañado con salsas de la casa tatemadas.

Ileana de Leiva es la encargada de cocina y dice que uno de los fuertes del restaurante es que elaboran los alimentos artesanalmente, cumpliendo con recetas caseras de la gastronomía mexicana. Indicó que la idea del negocio también es transportar una parte de México a El Salvador, y a los clientes también les ha gustado la decoración del local.
«Nosotros ponemos en prácticas recetas auténticas de Guadalajara, que es lo que pretenden los propietarios. La experiencia es bonita porque en lo personal aprendemos. La gente se ha ido contenta con el sabor y también por todos los detalles bonitos que tiene el local», expresó Ileana.
Cabrera no conoce El Salvador, pero espera hacerlo pronto. Se mostró satisfecho por la aceptación de sus clientes y valoró que fue importante que El Salvador cambiara su imagen y que todo el mundo hablara en bien del país para motivarse a emprender con la idea de negocio.
«Nunca he ido a El Salvador, pero mis hermanos quieren ir al El Salvador, otros ya fueron a El Salvador. El nombre de El Salvador está arriba, se habla de seguridad, y a mí me da gusto que la gente sea libre. Una de las claves ha sido la seguridad para que los clientes lleguen, eso nos motivó a invertir», relató Cabrera.
«Nuestro sueño es abrir otro negocio en El Salvador, darle empleo a la gente. En un futuro ampliaremos nuestro menú. Esperamos con mi esposa estar por ahí y esperamos trabajar con la comunidad. Nos motiva que la gente ha regresado a comer, hay extranjeros que nos han recomendado, todo eso nos llena de alegría para viajar a El Salvador», añadió el mexicano.







