La presidenta de Costa Rica, Laura Fernández, respaldó las medidas que ha girado el Ministerio de Justicia y Paz para restringir el ingreso de alimentos, ropa y encomiendas a reos en las diversas cárceles del país.
«Conmigo no cuenten para alcahueterías en la cárcel y lo que está haciendo el ministro (de Justicia y Paz, Gabriel Aguilar) lo está haciendo bajo mi coordinación y la del Equipo de Fuerza Élite, qué es esa barbaridad que a un privado de libertad le permiten hasta 17 tazas de esas de cantonés chino (depósitos herméticos) por día y que los policías en lugar de estar haciendo su trabajo tienen que consumir horas de horas revisándoles qué vienen en esas tazas». Las nuevas medidas son con el fin de instaurar orden y evitar el ingreso de ilícitos dentro de los centros penitenciarios.
La referida cartera de Estado anunció que «no es posible que se desperdicie alimentación que ya está pagada por el Estado con los recursos de todos ustedes los costarricenses», afirmó Aguilar, quien agregó que se eliminará el ingreso de 15 tazas de comida diarias, y que desde el martes pasado solo es posible introducir un máximo de dos tazas de comida por reo (bajo controles de seguridad) y en los días de visita.
Las restricciones también se extenderán al ingreso de ropa y otros artículos, pues dicho flujo se volvió «una autopista directa para el ingreso de droga a nuestros centros penales», dijo Aguilar.
«Ministro, aprete más, las cárceles de Costa Rica son eso, son cárceles, perdóneme, pero qué es ese cuentico de centro de atención integral, no señor, usted está en la cárcel porque fue un asesino, un violador, un delincuente que terminó con la vida de la gente buena de este pueblo, usted no está ahí de vacaciones ni rascándose la panza mientras le disminuyen la condena», remarcó la mandataria.
Una de las promesas de Fernández fue la transformación del sistema penitenciario y la construcción de una prisión de máxima seguridad, inspirada en el modelo del presidente salvadoreño Nayib Bukele.







