
El mundo de los grandes…
POR: Raúl Osmín Torres
Parece que muy tarde
me he dado cuenta
que no fluyo muy bien
en este mundo de los grandes…
Siempre se me hizo imposible dosificar la alegría
y también la tristeza
en mi día a día…
Me dejé llevar por el desborde de emociones
que alguien o algo
en ciertas ocasiones
me provocaron…
Así fue desde que recuerdo…
Aquel juguete ansiado
en mi Navidad infantil,
el camioncito de bomberos
con escaleras gigantes…
Adolescencia febril,
aquel amor primero
por mi linda amiguita,
a quien frente al televisor,
una tarde-noche,
le robé un inocente beso…
Inolvidable momento…
Sentimientos, pasión,
locura y romance…
Se supone que éso,
es vivir intensamente,
sin horarios, sin miedos,
sin limitaciones…
No lo sé…
No entiendo ese loco afán de lucro
que nos deshumaniza,
ignorando a los que sufren
y padecen necesidad…
¿Quién inventó
la propiedad privada
para explotar al hombre
por el hombre?
No comprendo para qué
las fronteras
ni las guerras
entre naciones,
si es que somos todos
hijos del mismo Dios…
Imperios de ayer y hoy,
élites dominantes
y masas oprimidas…
Dictaduras emergentes…
Sociedades consumistas…
«Coca-Cola = Felicidad»,
nos venden en la «Tele»
A veces divago un poco
en esas trivialidades
y absurdos
del mundo…
Quizás agrava mi percepción
del entorno,
un déficit de atención,
no diagnosticado oportunamente,
en mi niñez o adolescencia,
y aparte tengo la tendencia
a fantasear
para escaparme un rato
de la caótica realidad…
Es complicado…
No todo es tan simple
en este multiverso,
dónde cada uno,
hala la carreta por su lado…
Expectativas y sueños…
Esperanza e ilusión…
Promesas sin cumplir…
Muchas las mentiras,
poca la verdad…
Traiciones y desengaños
en cada esquina…
Corazones rotos…
La gente suele ser así,
indiferente al dolor ajeno,
pero estamos todos aquí,
navegando en este barco,
en nuestra casa común
llamada Tierra,
ángeles y demonios
convivimos juntos,
pero no revueltos…
El amor es creador
y el odio es destructor…
Me gusta pensar que soy,
a pesar de todo,
«relativamente feliz»,
aunque tengo carencias
y obvias limitaciones,
aprendí a vivirla
a mi manera,
con tropiezos y fracasos,
sin un geo-localizador
ni manual de instrucciones
para guiarme en el camino…
Tonto, iluso y soñador,
un caso perdido,
a veces me tocó llorar,
por amor y otras tonterías,
pero otras veces,
hasta me río de mi mismo…
(ja,ja,ja)
En esta vida no hay que ser
«ni tan tan ni muy muy»
— ¡Tené cuidado hijo
con los amigos de lo ajeno!
Y cuanta razón tenía la abuelita…

DESTEJIÉNDOSE
Por: Teresa del Bosque
Del libro “Sobreviviente de las bestias”. (2024)
Eras oxígeno,
huésped de mis poros,
cuando tu voz era eco
endulzando mis días sin ti.
Eras agua fresca de río
recorriendo mi cuerpo,
apagando volcanes,
domando quimeras
cuando apremiaba el amor.
Era amada tu sombra
que trasquilaba mi sueño
cuando estrellas eran sus ojos
queriendo gestar.
Era amor
aquel desatino en mi pecho
que buscaba afanoso
un lugar en tu corazón.
Era dulce amargura
donde grande fue la ceguera, grande, el despertar.

A mis alturas
Por: David Turcios
A mis alturas yo no vuelas,
Ya bastante es levantarse,
A mis alturas ya no corres,
Ya bastante es caminar,
A mis alturas ya no trotas,
Ya bastante estar en pié..
A mis alturas ya no soplas,
Ya bastante es respirar……
A mis alturas aún ríes,
Y vaya que ríes de más
A mis alturas aún lloras,
Y vaya que lloras por nada….
A mis alturas aún vives
Y vaya que sabes vivir,
A mis alturas aún amas,
Y vaya que amar no tiene edad
Mas a mis alturas cuando amas,
Ries, corres, vuelas, trotas, soplas y demás.







