Una mujer extraordinaria. Así es considerada María del Rosario Molina Hernández, quien junto con su familia se dedica a la elaboración de productos pirotécnicos en la reconocida cohetería Sahuayapa, ubicada en el barrio El Calvario, del distrito de Apastepeque, en San Vicente Norte.
María es una persona sordomuda, pero ello no ha sido obstáculo para desarrollarse integralmente en su vida, y a los 52 años es madre de tres hijos, dos mujeres y un hombre.
Es esposa, artesana de este rubro, emprendedora y resiliente. Mediante lengua de signos interpretados por su hija mayor, María Fernanda, comentó que cuando era pequeña vio a su abuelo trabajar la pirotécnica y aprendió, comenzando a trabajar con él a los 16 años.
«Trabajé y me gustó. Tuve el deseo de seguir aprendiendo. Ya tengo la experiencia, 36 años de trabajar en la cohetería familiar, y estoy feliz», expresó la artesana.
PROCESO
Su labor en este emprendimiento es determinante, ya que no solo se dedica a asegurar que la mecha sea la indicada, sino también a preparar las mezclas de la pólvora según el producto, incluyendo mezclas que garanticen la variedad de colores en las espectaculares quemas de pólvora que hacen en diversos eventos, como en las fiestas patronales.
«En el proceso de producción mi madre es fundamental porque ella hace la mecha para el producto de la pirotécnica; para que tenga la mejor explosión o calidad, lo mejor del producto, ya sea en toritos, castillos, la artillería […]. Es decir, la mecha es algo principal y mi madre es la que se encarga de hacerlo, solo ella», agrega Fernanda.

El proceso tiene siete pasos. Comienza por pesar las cantidades a mezclar, tanto de pólvora como de almidón. Posteriormente la colocan en un depósito donde disuelven ambos elementos y se agrega la mecha. Al estar completamente empapada se pone a secar para seguir con la parte final.
«Como último paso, ya secada al calor del sol, se corta y se trae la mecha, se envuelve en papel previamente preparado, se arman y estructuran las artillerías para luego colocarlo en los toritos, por ejemplo. También la mecha se ocupa para hacer los nombres en los castillos y los derivados que llevan», narra María por medio del lenguaje de señas.
Asegura que todos sus hijos aprendieron desde niños a comunicarse con el lenguaje de signos, conocido como de señas. Ella expresó que su sueño es que los descendientes de sus familias den seguimiento a este emprendimiento.
«Me siento orgullosa de tener una madre ejemplar, una productora de la cohetería Sahuayapa. Soy la hija mayor y me siento orgullosa de una madre luchadora, trabajadora, que a pesar de su discapacidad ha salido adelante familiarmente y en la cohetería», reiteró.
La cohetería Sahuayapa es una de las más reconocidas y con alta demanda en el departamento de San Vicente y con clientela en otras zonas del país, como Chalatenango, San Miguel, entre otros. Cuenta con más de 150 años de trayectoria, y María del Rosario y su hermano Rogelio junto con sus hijos forman parte de la tercera generación.







