El pie plano es una afección común en muchas personas y consiste en que los arcos de la parte interna del pie se aplanan cuando se ejerce presión sobre ellos, es decir, si posee esta afección el arco se orienta hacia afuera y toda la planta del pie toca el piso.
La fisioterapeuta y terapeuta ocupacional, Gabriela Hernández detalló que el pie plano se puede producir cuando los arcos no se desarrollan durante la niñez. También puede manifestarse a diferentes edades, ya sea por una lesión o por el desgaste natural que provoca la edad.
«Los pies planos pueden ser causados porque los arcos de los pies no se desarrollan adecuadamente durante la infancia y es porque los pies de los niños se desarrollan a diferentes velocidades. Todos los bebés y la mayoría de niños pequeños parecen tener pie plano debido a la grasa infantil que oculta el arco en desarrollo. En los niños pequeños, el arco suele ser visible cuando se ponen de puntillas», dijo.
Sostuvo que la mayoría de niños desarrollan un arco más visible alrededor de los 10 años, aunque algunos podrían no desarrollar nunca un arco, lo cual es perfectamente normal y no podría causar problema alguno.
«Normalmente, los arcos ayudan a distribuir el peso corporal de manera eficiente mientras caminamos o corremos. En los pies planos, la falta de este arco puede resultar en una distribución desigual de la presión, lo que con el tiempo puede causar dolor y otros problemas en las piernas, caderas y espalda», especificó.
Otras de las causas por las que se puede tener el pie plano se relacionan con una herencia genética, lesiones o traumatismo, enfermedades, así como trastornos médicos, la obesidad y el envejecimiento.
Entre los factores que aumentan el riesgo de tenerlo, sobre todo en los hombres, es debido a padecer artritis reumatoide y diabetes.
Síntomas
En muchos casos tener los pies planos no implica tener síntomas de alerta, y la afección puede pasar inadvertida durante muchos años. Sin embargo, algunas personas sí pueden experimentar dolor en los pies, los tobillos o en la parte baja de las piernas, sobre todo luego de largos períodos de caminatas u otras actividades físicas extenuantes.
«Otros de los síntomas que se pueden presentar son dolor en el arco o el talón, fatiga o molestias al caminar, problemas de posturas como dolor en las rodillas, caderas o espalda baja», apuntó la especialista.
Para el diagnóstico se realiza una exploración de la posición del pie durante la marcha, con el paciente sentado y acostado.
Hernández detalló que la primera es la bipedestación, es decir el paciente debe estar de pie para medir la capacidad de mantenerse erguido.
«En esta parte también se ve el alineamiento anteroposterior de las piernas, varo o valgo de rodillas y talones, torsión tibial (interna o externa), deformidad angular de la tibia (raquitismo) y desviaciones en aducto, abductor, supinación o pronación del antepié. Por la cara posterior se debe descartar la presencia de desnivel pélvico por acortamiento de alguna de las extremidades» dijo.
Otra evaluación es la de marcha donde se observa la desviación de las puntas hacia afuera o adentro, el despegue, el impulso, el choque del talón y la carga total del cuerpo.
«Durante la marcha de puntas se valora la fuerza del tendón de Aquiles y la de los músculos invertores y evertores para ver si hay equilibrio y si la posición es fisiológica. La marcha sobre los talones evalúa la fuerza de los músculos dorsiflexores que deben mantener el pie alineado y el acortamiento del tendón de Aquiles, signo de mal pronóstico», recalcó.
Por último, se hace una evaluación del paciente sentado para medir elasticidad del mediopié y del retropié. Además de corroborar la longitud del tendón de Aquiles (con la rodilla en extensión) y la fuerza de todos los músculos comparando ambos pies.
Niveles de tratamientos
Aunque en algunos no requiere de tratamiento, otros sí necesitan de una intervención médica para aliviar el dolor o prevenir complicaciones futuras.
Hernández explicó que entre las opciones más comunes son plantillas ortopédicas, ejercicios de fortalecimiento, calzado adecuado; pero en los casos graves se requiere cirugía.El tratamiento de pie plano en niños es diferente que para el adulto.
Sobre las plantillas ortopédicas dijo que para los niños se consideran diversos elementos (incluyendo un plan de ejercicios) para garantizar que sus pies se formen adecuadamente. En el adulto los huesos ya están formados, por lo tanto, algunas veces se usan plantillas de acuerdo al tipo de trabajo, ya sea que se mantengan parados o caminen largas distancias.
«Las plantillas ortopédicas ayudan a distribuir el peso de manera más equilibrada y proporcionan soporte adicional para el arco. En el caso de los ejercicios de fortalecimiento se trabajan los músculos del pie y el tobillo para ayudar a mejorar su función y aliviar el dolor. De igual forma, el usar zapatos con buen soporte y amortiguación es fundamental para prevenir el dolor y sentir una mayor comodidad. La cirugía se utiliza en aquellos casos que no responden a otros tratamientos y el dolor es muy persistente», explicó.
Con respecto a la fisioterapéutico dijo que implica una combinación de tratamientos médicos y ortopédicos con ejercicios terapéuticos enfocados en la formación del arco plantar y el fortalecimiento de la musculatura.
«Algunas herramientas terapéuticas que se utilizan es la aplicación de agentes físicos que permiten disminuir la rigidez y el dolor, puede ser kinesiotaping o vendaje neuromuscular para corregir alteraciones postulares y ejercicios de estiramiento y fortalecimiento. Además, se reeducan las fases de la marca y ejercicios de movilidad articular», añadió.
La especialista recalcó que un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado pueden prevenir complicaciones a largo plazo.
Además, dijo que es importante acudir a un profesional si se experimentan dolores o molestares relacionadas con los pies u otra parte de las extremidades inferiores.
Una clave, señaló, para evitar el desarrollo del arco plano se relaciona con los zapatos, los cuales deben adaptarse a la forma natural del pie, ser un centímetro más grandes que el dedo más largo y que la altura del tacón esté por debajo de 2.5 centímetros. Además, deben adecuarse a la actividad que se realiza con ellos.
Otro tema importante es mantener un peso saludable y practicar ejercicios para fortalecer las extremidades, en especial los pies. Solamente cuando el pie plano se debe a factores genéticos o condiciones médicas subyacentes es imposible corregirlos.
Si desea una evaluación con la profesional puede agendar una cita al 7503-8773.







