«¿Qué le pasa al mundo y qué vamos a hacer al respecto?». La situación internacional actual está llena de turbulencias. Los desafíos globales surgen uno tras otro. La sociedad humana se encuentra una vez más en una encrucijada histórica. Ante el aumento de los conflictos geopolíticos, las acciones unilaterales y el proteccionismo, y el aumento de las amenazas a la seguridad, tanto tradicionales como no tradicionales, es imperativo que los países actúen colectivamente.
Hace 10 años, el presidente chino, Xi Jinping, propuso primariamente el concepto importante de una construcción con un futuro compartido para la humanidad, y dijo: «Los países estaban casi atados, dependían unos de otros más que nunca, y la humanidad, que vive en una sola aldea global, se ha reivindicado cada vez más como una comunidad con un futuro común en la que los intereses de todos están bien entrelazados».
Solo hay una Tierra en el universo, y la humanidad tiene un solo hogar. Los países no navegan por separado en más de 190 pequeños barcos, sino que todos están en un barco gigante del que depende nuestro destino común. Ante los riesgos y desafíos ningún país puede permanecer indemne. La solidaridad, la cooperación, la apertura y la inclusión son el camino correcto para la humanidad.
Los países deben ver el desarrollo de los demás como oportunidades no como desafíos, y tratarse como socios, no como rivales. La solidaridad global, la cooperación y el beneficio mutuo deben convertirse en el tema principal de la actualidad. A medida que cambios sin precedentes en un siglo se aceleran en todo el mundo, es aún más importante que los países superen el distanciamiento y el conflicto con una visión amplia y cuiden el futuro de la humanidad con gran pasión. Juntos debemos practicar la amistad y la cooperación, promover el aprendizaje mutuo entre culturas y construir una comunidad de futuro compartido para la humanidad, a fin de crear conjuntamente un futuro mejor para el mundo.
Este concepto importante del presidente Xi consiste en la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad; tiene como objetivo de esfuerzo la edificación de un mundo de paz duradera, de seguridad universal, de prosperidad común, abierto, incluyente, limpio y hermoso; tiene como ruta crítica el fomento de la gobernanza global basada en consultas extensivas, contribución conjunta y beneficios compartidos; tiene como guía fundamental la implementación del valor común de la humanidad; tiene como soporte básico el fomento del nuevo tipo de relaciones internacionales; tiene como orientación estratégica la materialización de las Iniciativas para el Desarrollo, la Seguridad y las Civilizaciones Globales; y tiene como plataforma de práctica la construcción de la Franja y la Ruta a tenor de criterios de alta calidad, con el propósito de impulsar a diversos países a hacer frente común a los desafíos y hacer realidad la prosperidad conjunta.
China también aboga por un mundo multipolar igualitario y ordenado, así como por una globalización económica universalmente beneficiosa e inclusiva, lo que está concerniente a las aspiraciones universales de la mayoría de los países, ofreciendo un camino importante para promover la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.
Dicho pensamiento no solo constituye el mayor denominador común de los pueblos de todo el mundo de buscar la paz, procurar el desarrollo y esperar la estabilidad, sino también logra la mayor sinergia posible para la cooperación de ganancias compartidas entre países con diferentes orígenes culturales y en diferentes etapas de desarrollo.
Hace unas semanas se celebraron la Tercera Sesión de la XIV Asamblea Popular Nacional y la Tercera Sesión del XIV Comité Nacional de la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino (Dos Sesiones), que transmitieron importantes mensajes positivos:
En 2024 China ha logrado un crecimiento de PIB de 5 %, creó más de 12 millones de nuevos empleos, fabricó más de 13 millones de vehículos de energías nuevas.
Estos datos sitúan a China en la primera fila de las principales economías del mundo, con una contribución al crecimiento económico global en torno al 30 %, y sigue siendo el motor importante para la economía mundial.
Durante las Dos Sesiones se definieron las principales metas para 2025: crecimiento del PIB en alrededor de un 5 %, creación de más de 12 millones de empleos, inflación en torno al 2 %, implementación de una política monetaria apropiadamente laxa y una fiscal más activa, y la tasa de déficit de alrededor del 4 %.
El desarrollo de alta calidad de China seguirá creando muchas oportunidades para todo el mundo, y su gran mercado abierto se convertirá cada vez más en el motor para el comercio y la inversión mundiales. El Gobierno chino ha reafirmado que va a ampliar la apertura aún más e impulsar activamente el comercio exterior y la inversión foránea. Venga cuán mudable quiera el entorno de fuera, China se enfoca en ofrecer oportunidades de desarrollo para el mundo.
Eso demuestra plenamente que China sigue siendo el estabilizador y motor de la economía mundial. China, con su desarrollo, traerá una buena señal e inyectará más certidumbre al mundo, ayudando a la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.
Aunque China y El Salvador son países de diferentes sistemas sociales y distintos tamaños han interpretado con acciones concretas el concepto de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad.
China y El Salvador son miembros naturales del sur global y están comprometidos con el objetivo común del desarrollo y la revitalización. En el camino hacia el desarrollo, China siempre es buen amigo y socio de El Salvador. La cooperación entre China y El Salvador es una cooperación Sur-Sur, que se caracteriza por el apoyo mutuo y no tiene ningún cálculo geopolítico. En los intercambios con países de América Latina y el Caribe, incluido El Salvador, China siempre persiste en los principios de igualdad, beneficio mutuo y ganancias compartidas, y nunca busca la esfera de influencia ni apunta contra ninguna parte.
En 2025 las relaciones entre China y El Salvador se consolidarán desde un nuevo punto de partida y traerán nuevas oportunidades. Bajo la orientación estratégica del presidente Xi Jinping y el presidente Bukele, China está dispuesta a seguir manteniendo en alto la bandera de la construcción de una comunidad con un futuro compartido para la humanidad con la parte salvadoreña, para impulsar las relaciones bilaterales a un nuevo nivel más elevado, y escribiendo un nuevo capítulo de amistad entre ambos países.




