En la sala de exposición de la Asociación Raíces y Senderos, ubicado en Ataco, se encuentra la exposición «Fragmentos de dibujo y color» con 38 obras donde 22 artistas muestran su talento a través de sus cuadros con diversas técnicas como acuarela, óleo, linograbado, acrílico, café, grafito sobre opalina y pirograbado.
El concepto de cada una de las piezas fue libre para los artistas, en muchas de ellas se puede observar temas cotidianos que vivimos como seres humanos, costumbres, cultura, religión, naturaleza e historia.
El color es uno de los elementos más representativos y llamativos en la sala.
QUÉ DICEN ALGUNAS DE LAS OBRAS
Una de las piezas de William Ascencio lleva por nombre «frutas» y está realizada con óleo sobre lienzo. Él ha querido representar el fruto que brinda la naturaleza con colores brillantes. La otra es «viaje al pasado» en acrílico sobre lienzo, con la cual quiere mostrar los vestigios de nuestros ancestros.
En el caso de Enrique Ascencio ha representado en su cuadro con acrílico «la naturaleza» la reinterpretación de un picnic con frutas, una rosa, una canasta y otros elementos.
Por su parte, Karol Salguero ha representado la tradición de los talcigüines para que las nuevas generaciones tengan presente los eventos culturales y artísticos que nos representan como país.
Otro de los artistas es Néstor Aguilar con sus obras «vistas de Shulul» y «camino de cumbres», en esta última, decidió captar la luz atravesando los escudos montañosos de su pueblo, Panchimalco.
De igual forma, Saúl Salazar con «jardines de colores» ha querido plasmar el asombro ante la belleza simple de la naturaleza.
«Escogí esta flor por la manera en que su forma, textura y color dialogan con la luz y el fondo oscuro. Con este dibujo estoy tratando que su presencia invite al espectador a detenerse, a contemplarla sin prisas», dijo.


En el caso de Milton Pocasangre, su obra es parte de la serie «mentes curiosas» donde toca el tema de la imaginación de las personas, en las que pueden ver su mundo con criterio muy personal.
Mientras que Jonathan Procariani con «4 PM» transmite una sensación de espera tranquila, de transición entre el bullicio del día y la serenidad del atardecer. «La pintura busca evocar una emoción: la mezcla sutil entre expectativa, rutina y el paso del tiempo», dijo.
Asimismo, Olivia Tomasino con su pieza «Renacer» busca dar la sensación de volver a empezar. «Las flores en el jarrón representan algo que, aunque sea frágil, está lleno de vida. Las manos que las cuidan son ese gesto silencioso de amor, de paciencia, de querer ver algo florecer otra vez», señaló.
El artista Wilfredo Munguía ha representado una antigua carreta de madera, centrando la atención en sus ruedas degastadas y en la cuerda que cuelga de su eje. Recalcó que su pieza no sólo representa un objeto, sino que sugiere una narrativa más amplia sobre el esfuerzo humano, el trabajo en el campo y el incesante paso del tiempo.



Sebastián Meza en su pintura ha querido reflejar un estudio del lado derecho del cerebro. Detalló que para realizarlo no soltó el lápiz hasta terminar la figura propuesta.
Para Idalia Barahona, la intención detrás de su obra es brindar al espectador un momento de calma y recogimiento en medio del caos del mundo actual.
«Tanto la composición como los colores y la expresión facial de la niña están pensados para transmitir una sensación de paz y no sólo la paz exterior que se puede alcanzar al estar en contacto con la naturaleza que se representa en este caso con las flores que rodean a la niña, sino también la paz interior que nace de la inocencia, de la pureza de sentimientos y de la tranquilidad de conciencia representados en el rostro de la niña misma», explicó.
Por último, Marcela Carranza con su pintura «néctar de vida» representa la celebración de la conexión de la naturaleza y la esencia de la vida misma.
«Es un lienzo elaborado en parte con la técnica de puntillismo. El colibrí representa la fragilidad y la belleza efímera de los momentos que nos unen con el entorno, que invita a detenernos a contemplar los detalles que nos llenan nuestra existencia de significado. Ya que el colibrí llega a beber néctar de la flor y es lo que nosotros necesitamos para vivir, un néctar es como una alegoría», manifestó. Puedes visitar la exposición los sábados y domingos de 8 de la mañana a 12 del mediodía y de 1 a 5 de la tarde.








