La inteligencia artificial de Huawei continúa expandiendo sus posibilidades en El Salvador. Esta vez, no solo se trata de crear un avatar digital, sino de entrenarlo para que actúe como un verdadero asistente virtual.
Es capaz de hablar, orientar a usuarios y adaptarse a diferentes entornos como universidades, aeropuertos, comercios o bibliotecas.
Las posibilidades son infinitas.

Durante una entrevista con representantes de Huawei, se demostró el funcionamiento de estos agentes digitales inteligentes personalizados, cuyo desarrollo se basa en tecnologías en la nube de la compañía.
«Estos digital avatar corren en nuestra nube de Huawei Cloud y son desarrollados y testeados para que puedan fluir en grandes cantidades de información y también proveer diferente tipo de atención a gran cantidad de personas», dijo José Roberto Rivas, gerente de desarrollo de negocio Cloud a Diario El Salvador.
Uno de los aspectos más innovadores es que estos avatares pueden replicar no solo el idioma o acento deseado, sino también entonación de voz, gestos y hasta la apariencia física de una persona con tan solo una fotografía.

«Se toman videos y demás para que capte gestos, gesticulaciones. También en cuanto a la voz se le da muestras de párrafos, de textos para que se vaya aprendiendo tanto el acento y el tono», detalló Ernesto Briceño, gerente de ventas de Huawei Enterprise.
El sistema está diseñado para adaptarse según las necesidades específicas del cliente. Ya sea un avatar turístico que describa salidas de emergencia y atracciones locales, o un asistente académico que oriente a estudiantes en una universidad, cada modelo se entrena de forma distinta.

Cualquier empresa, institución o persona interesada ya puede acceder a esta tecnología en El Salvador, con el respaldo directo del equipo de Huawei en el país.
La IA no reemplaza, colabora
Es importante mencionar que contrario a la creencia de que la IA reemplazará al ser humano, Huawei subraya que estos asistentes virtuales están diseñados como un complemento.
Los expertos señalaron un ejemplo práctico de este caso. Imaginemos una biblioteca donde el avatar conoce el inventario completo de libros y puede guiar a los visitantes y señalarles en qué pasillo se encuentran los libros que busca.

«Esto no elimina al personal humano, sino que lo apoya, permitiendo que se dediquen a tareas», añadió Briceño.
Esta misma dinámica aplica para entornos educativos, médicos o de atención al cliente, donde los avatares pueden encargarse de funciones repetitivas o de alta demanda, facilitando el trabajo del equipo humano.







