Carlos Albanés es un saxofonista con 20 años de experiencia. Siendo muy joven se apasionó por la música y desde entonces ha seguido creciendo profesionalmente.
Ha tenido la oportunidad de presentarse en el extranjero lo que le ha permitido tener una experiencia de conectar con las personas a través de la música, así como conocer diversas culturas. Lo puedes contactar por Instagram como @albanes_saxofonista o al 7112 – 1855.
¿Cómo y cuándo inició a tocar el saxofón?
Comencé a tocarlo a los 14 años. Estudiaba en el Colegio Don Bosco. Tuve la oportunidad de integrarme a la pre-orquesta, así le llamaban porque era antes de pertenecer a la Orquesta Juvenil Don Bosco. Teníamos un maestro que la dirigía, que lamentablemente ya no está con nosotros, era el maestro Daniel Ezequiel Ramírez, él fue el primer clarinetista en El Salvador. Realmente él fue quien descubrió mi talento. Primero me inclinaba por la batería y después a tocar piano. Hasta que él vio la pasión por la música en mi persona me mostró el saxofón y entendí que eso era lo que yo quería hacer. Realmente me enamoré del instrumento.
¿Fue a otras clases?
Todo lo aprendí en el colegio. El único maestro fue el que descubrió mi talento. Había otros maestros que nos llegaban a visitar a la orquesta y los que estaban al mando, pero no era que se sentaban y nos enseñaban cómo tocar el instrumento. Realmente sí ha sido empírico. De ahí he conocido saxofonistas, que me han enseñado parte de algunas técnicas o incluso me he inscrito en cursos cuando he tenido la oportunidad de viajar fuera del país.
¿Qué significa para usted el saxofón?
El instrumento del saxofón para mí es la voz, una voz con la que no puedo cantar. El saxofón es una voz cálida, expresiva y versátil. Lo que me encanta es que este instrumento puede ser dulce y suave, uno le da energía y puede hacerlo más fuerte. Además, tiene esa capacidad de transmitir emociones, es como que alguien esté cantando. Este instrumento me permite hablar a mí sin palabras.
¿Qué estilo de música le gusta tocar más?
Me voy más por el smooth jazz, la música romántica, el pop instrumental y las baladas. De igual forma, me adapto a toda la música moderna. En lo personal, me gusta adaptar las canciones conocidas y darles ese giro con el saxofón. En eventos especiales armo los repertorios y personalizo, según el tipo de público. Creo que la música debe conectarse con cada estilo y crear esa emoción para el espectador.
¿Qué tipo de instrumento es el saxofón?
Es interesante porque es un instrumento diafragmático que se debe de estar con buena salud, en mi opinión. También, es un instrumento, como lo dicen, de viento y madera que no requiere de mucho aire, sino de una capacidad entrenada para que uno pueda emitir el aire con capacidad musical.
En el caso de la buena salud, es por el tiempo que se toca. En lo personal, he estado tocando hasta seis horas y sí sirve mucho el hecho de cuidarse, de alimentarse bien, de hidratarse, de no comer nada pesado antes de cada presentación.
¿Debe de ir de la mano lo musical y la salud?
No nos crían en ese ambiente de educación musical y nutricional. Para mí, es una de las bases que tendría que existir en nuestro país, una educación al artista porque tiene mucho que ver lo físico. Un instrumento no solo es mental, tiene que ver mucho lo físico sobre todo con la postura. Si uno tiene mala postura, se genera la escoliosis. En mi caso fue que se me dañó la dentadura.
¿Por qué se le dañó?
Por haber estado con una embocadura en el saxofón mal puesta durante 10 años. Era como andar unos «brackets». Luego de eso mejoré bastante la embocadura.
¿Ha tenido la oportunidad de presentarse fuera del país?
He estado en Miami, Washington, Nueva York y Los Ángeles. Además, en Centroamérica. Ha sido una gran experiencia visitar esos lugares y ser parte de proyectos que me enriquezcan como músico.
¿Cómo es la experiencia?
Es interesante porque uno se va preparando con el repertorio y se pregunta: ¿qué puedo tocar? Cuando uno visita otro país, se encuentra con diversidad de culturas. Y es ahí donde uno tiene que enriquecer la parte musical. Trato de conocer mucho sobre música para tener un amplio repertorio.


¿Cuál ha sido su mayor desafío con el saxofón?
Uno de los mayores retos ha sido mantenerme vigente en un entorno donde el arte, a veces, no es visto como una prioridad. Además, como saxofonista debes reinventarte constantemente tanto musical como creativamente, pero más que obstáculos, los veo como oportunidad para crecer. Eso me sirve para consolidar mi estilo y para seguir apostando por una buena excelencia, tanto de mi persona como en lo musical.
¿Cuál ha sido su concierto o presentación que lo ha marcado?
Una de las más bonitas de mi carrera ha sido tocar un cumpleaños de una señora de 82 años. Preparé un repertorio especial con canciones llenas de historias para que a ella le evocaran recuerdos y emociones que, para nosotros, a veces tal vez solo es una canción, pero para ellos tienen significado. Estaba muy emocionada frente a mí y cerraba sus ojitos y sonreía. Me quedó marcado el ver a alguien disfrutar de la música. Espero que cuando tenga esa edad, si Dios me permite llegar, voy a ser un soñador de la música, así como ella.
¿Qué consejo le daría a alguien que quiere iniciar a tocar el saxofón?
Primero, que se dejen enamorar por el proceso. Tocar el saxofón no es solo aprender una técnica, es realmente abrir el alma. Deben de ser constantes, escuchen música, que es la clave principal y es el ingrediente perfecto para cualquier músico escuchar todos los géneros. Muchas veces el músico se concentra en escuchar solo lo que le gusta o un solo género. También hay practicar todos los días o por lo menos unas tres veces a la semana y, sobre todo, mantengan la pasión viva por ese instrumento.
Cuando uno toca desde el corazón, de verdad, cada nota tiene el poder de transformar y es ahí donde uno se da cuenta que el consejo más grande para comenzar a tocar saxofón no es solo aprenderse las notas o solo tener un maestro que llegue seis veces a la semana, es de enamorarse de todo eso.
¿Cómo cuida su instrumento?
Soy bien riguroso con la limpieza. Después de cada presentación lo desarmo, lo seco con paños especiales que son de microfibra y evito exponerlos bastante a la humedad o a cambios bruscos de temperaturas. Siempre lo guardo en su propio estuche. Además, lo reviso y lo llevo a un mantenimiento técnico periódicamente. Tengo un lema: Un buen instrumento es un compañero de vida y hay que cuidarlo con respeto.
¿Hay diferentes tipos de saxofón?
Sí, hay tres tipos de saxofones, está el alto, el tenor y el soprano, que son los más comerciales. También existe el barítono, el sopranino y el bajo, pero este último es un saxofón gigante que casi no lo están haciendo. El que yo uso es el alto.
En cuanto al alto tiene un timbre brillante y muy bonito, muy versátil, porque es como escuchar cantar a una persona. Es ideal para baladas y los temas románticos.
El tenor tiene un sonido como más robusto, con cuerpo y presencia. Ese es perfecto para el estilo tan tradicional del jazz. Y el famoso soprano, aporta una elegancia tan linda, con esos tonos tan agudos que se adaptan bien a las melodías.
¿Tiene proyectos a corto o largo plazo?
Gracias a la experiencia de casi 20 años que Dios me ha permitido construir en el mundo artístico y más de 14 años dedicados profesionalmente a la fotografía que fue lo que estudié en el país y en el extranjero. Uno de mis proyectos a corto plazo es empresa de eventos que brinde una mayor experiencia interactiva acompañado con la música donde queremos transformar esos recuerdos inolvidables. Es un sueño que siempre tuve, crear una empresa de entretenimiento.








