Según la agencia meteorológica Aemet, en algunos lugares cayeron más de 100 milímetros de agua (100 litros por metro cuadrado) en pocas horas. La misma agencia había decretado la alerta roja en gran parte de Cataluña el sábado por la tarde.
Las fuertes lluvias provocaron inundaciones en algunos lugares, entre ellos un hospital de Barcelona, que tuvo que rechazar la admisión de nuevos pacientes tras sufrir un corte de electricidad. Varias carreteras quedaron cortadas.
En el aeropuerto de Barcelona, un avión que acababa de despegar con destino a Estados Unidos tuvo que dar media vuelta, ya que el granizo dañó la punta (nariz o morro) de la aeronave, según los controladores aéreos.
Las complicadas condiciones meteorológicas llevaron a la compañía ferroviaria española Renfe a suspender durante varias horas la circulación en toda la región, tanto en los trenes de alta velocidad como en los regionales y de cercanías.
En esta región, más de 70 personas fueron atendidas por los servicios de emergencia, pero ninguna en estado grave. La alerta roja, decretada hacia las 17H00, se levantó dos horas más tarde.
Además de Cataluña, varias regiones del norte y el este de España se vieron afectadas por las fuertes lluvias, entre ellas Aragón, donde fueron desplegados soldados de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y parte de la Comunidad Valenciana.
A finales de octubre esta región sufrió un trágico episodio de lluvias torrenciales que causó 227 muertos. Las autoridades, especialmente las regionales, fueron criticadas entonces por su falta de preparación y capacidad de reacción.







