El cambio de presidente de la república cada cinco años convirtió a El Salvador en un país de luchas de poder y de competencias internas que imposibilitó dar continuidad a los proyectos y programas sociales, explicaron los analistas Nelson Flores y Mauricio Rodríguez.
«La alternancia en el poder se convirtió en luchas de poder. Cada Gobierno de turno buscaba imponer sus propios proyectos con diferentes contratistas, de acuerdo con el grado de confianza, más que proyectos de beneficios para la población», razonó Flores, especialista en administración pública.
Además, planteó que el cambio constante en el Ejecutivo causó afectaciones, por ejemplo, en la realización de proyectos de infraestructura. «Esto se traducía en construcciones de mala calidad que al poco tiempo se deterioraban. Miles de millones se perdieron por este tipo de conductas irresponsables», rememoró Flores.
Previo a las reformas a la Constitución de la República que fueron realizadas por la Asamblea Legislativa el 31 de julio pasado, el período presidencial fue de cinco años, con las enmiendas se ampliaron a seis años, y además se habilitó la reelección para dar continuidad a la visión del país que tiene el Ejecutivo.
Para Rodríguez, sociólogo de profesión, la alternancia fue la forma tradicional utilizada por el bipartidismo, ARENA-FMLN, para repartirse el poder de 1989 a 2019. Los presidentes areneros que se sucedieron en el poder fueron Alfredo Félix Cristiani Burkard, Armando Calderón Sol, Francisco Flores y Elías Antonio Saca; y hubo dos efemelenistas: Mauricio Funes y Salvador Sánchez Cerén.
«El Gobierno de ARENA estuvo 20 años en el poder y el FMLN estuvo 10. La llegada del presidente Nayib Bukele en 2019 prácticamente les rompió el molde, les rompió la estrategia que ellos tenían de lactar del erario», dijo el sociólogo.
El 3 de febrero de 2019 Nayib Bukele fue electo presidente y el 28 de febrero de 2021 Nuevas Ideas se convirtió en la primera fuerza política del país. El partido cian aprobó reformas clave como la reducción de 84 a 60 diputados de la Asamblea Legislativa. Bajo ese nuevo esquema legislativo, Nuevas Ideas y los partidos aliados (PCN y PDC) aprobaron con 57 votos las recientes reformas a la Constitución de la República.
Los partidos de oposición ARENA, FMLN y Vamos han expresado su rechazo a las enmiendas constitucionales, argumentando que son un atentado contra la democracia y a la alternancia en el ejercicio de la presidencia de la república.
«La denominada alternancia en el poder fue un pacto de corruptos, en tal sentido fue derogada por la Asamblea Legislativa», refirió Rodríguez.







