Uno de los recursos habituales de la oposición es decir que el Gobierno del presidente Nayib Bukele presenta únicamente «renders», es decir, la conceptualización gráfica de las obras, como si fuesen la culminación de los proyectos, como una forma de decir que no son reales y que solo existen en las computadoras.
Los «renders» son utilizados en diversos ámbitos —arquitectura y diseño— para hacerse una idea de cómo va a lucir un proyecto cuando esté finalizado.
Cuando son obras que se están negociando, son proyectos que muchas veces se quedan nada más en conceptos que nunca llegan a concretizarse. Muchas veces pasa que no se dan las condiciones para concluir el proyecto, algo muy común en diferentes profesiones, y pasa en todo el mundo.
No obstante, los proyectos que han sido presentados por el Gobierno como «renders» se han hecho realidad, muchas veces superando lo propuesto como concepto.
Dos de esas nuevas obras que saltaron de los «renders» a la realidad son los puentes que se han construido sobre el río Torola en los municipios de Carolina y San Antonio del Mosco, en el departamento de San Miguel.
Estas obras dejaron de ser simples proyectos cuando desde hace un par de años el presidente Bukele llegó al lugar y colocó la primera piedra para construir estas piezas de ingeniería que han despertado la admiración de propios y extraños.
La oposición reclama que no se han hecho las obras de proyectos que ellos mismos jamás iniciaron, a pesar de que sabían que eran necesidades urgentes de una comunidad.
La falta de un puente digno, seguro y eficiente era una deuda histórica que solo el Gobierno del presidente Bukele logró saldar. Por décadas, los residentes de esta zona utilizaron estructuras endebles e inseguras de madera o simples lazos que iban de una orilla a la otra o se arriesgaban a cruzar el río a pie o en vehículos.
Ahora que las obras ya están concluidas, los reclamos de los activistas de la oposición, de sus voceros y de sus órganos de propaganda es que el Gobierno «le pone luces led» a todas sus obras, como si eso fuese algo malo o dañino.
Lo cierto es que, como dice el presidente Bukele, estas nuevas luces le agregan vistosidad y mejoran la experiencia visual de los usuarios de las nuevas obras.
«A nosotros nos gusta la luz», dice el mandatario porque la oposición ha demostrado que vivía a sus anchas en la oscuridad.






