El metabolismo es una palabra que escuchamos con frecuencia, sobre todo cuando se habla de salud, peso corporal o alimentación. Sin embargo, pocas personas comprenden realmente qué significa y cómo influye en el funcionamiento del cuerpo.
De acuerdo con la nutricionista y dietista, Andrea Beatriz Chacón, el metabolismo «es el conjunto de reacciones químicas que permiten que el cuerpo transforme los alimentos en energía. Gracias a este proceso, podemos respirar, movernos, pensar e incluso dormir. Es decir, sin metabolismo, ninguna función vital sería posible».
«Tener un metabolismo lento significa que el cuerpo utiliza menos energía para realizar sus funciones básicas, por lo que quema menos calorías en el día. Esto puede influir en el peso corporal y hacer que la pérdida de peso sea más lenta o la ganancia más rápida», dijo.
CAUSAS Y SÍNTOMAS
Chacón detalló que no existe una forma específica de saber si contamos con un metabolismo lento o rápido, sino que podemos estar pendientes de algunas señales como el aumento de peso a pesar de comer poco, digestión lenta, fatiga constante, piel seca, caída del cabello y dificultad para concentrarse.
Agregó que algunas de las causas por las que también se puede volver lento el metabolismo es si se ha tenido una «pérdida elevada de masa muscular, desequilibrios hormonales como el hipotiroidismo, dietas muy restrictivas o extremadamente bajas en calorías», detalló.
FACTORES QUE INFLUYEN
La especialista enfatizó que muchas personas siempre comparan el proceso de otros al quemar más calorías con una misma actividad, pero eso tiene que ver mucho con la genética.
«Muchas personas nacen con una masa muscular más elevada o una tasa metabólica basal (quema de calorías) más alta. Además, los otros factores que influyen es el sexo, nivel de actividad física y edad» especificó.
En el caso de los factores genéticos, dijo que este juega un papel importante en la rapidez de nuestro metabolismo, aunque no decide si una persona tendrá bajo peso o sobrepeso para toda la vida, a pesar de que su familia sí lo tenga, es decir, no es el único factor importante.
«Los factores genéticos que podemos destacar son la cantidad de masa muscular, ya que algunas personas tienen la predisposición a desarrollar más músculo. Además de la función tiroidea, donde los genes regulan la producción de hormonas tiroideas, este puede afectar cuándo y cómo el cuerpo utilizará la energía. Así como el tamaño y la composición corporal heredada que son quienes tienen una estructura corporal más grande o más masa muscular suelen tener un metabolismo más rápido», acentuó.
Asimismo, detalló que «a partir de los 30 años, el cuerpo comienza a perder entre un 5 % y un 10 % de masa muscular por década, por lo que, sino realizamos actividad física esto generar pérdidas elevadas de masa muscular, lo cual afecta directamente».
En cuanto a la masa muscular, ya que el músculo es metabólicamente activo, este consume más energías incluso estando en reposo, por ello los que realizan actividad física de fuerza, de manera frecuente o tiene más masa muscular, suelen mantener un metabolismo más eficiente ya que la quema total de calorías es más alta.
Un factor que también influye es el sueño y el estrés. Chacón destacó que el dormir poco o estar sometidos a mucho estrés diariamente eleva el cortisol, hormona que altera el metabolismo y aumenta la acumulación de grasa corporal.
«Otras de las acciones que pueden llevar a tener un metabolismo lento es la nula o poca práctica de actividad física (sedentarismo), la deshidratación, el consumo excesivo de alcohol, la mala alimentación y seguir dietas muy bajas en calorías (extremas)», expresó.
A todo lo anterior, también se suman algunos medicamentos o enfermedades, como los antidepresivos o ciertos anticonceptivos, enfermedades hormonales como el hipotiroidismo o el síndrome de Cushing. Estos deben de ser evaluamos por algún médico o nutricionista para su verificación.
ALIMENTACIÓN
La dietista y nutricionista destacó que el comer de manera equilibrada y regulada ayuda a mantener el metabolismo activo.
«Por ejemplo, las proteínas, requieren más energía para digerirse. Por otro lado, las dietas muy restrictivas hacen que el cuerpo ahorre energía haciendo más lenta la quema de calorías. No se trata de comer más o menos veces en el día, sino de comer acorde a nuestros requerimientos, ya que todos tenemos necesidades diferentes», subrayó.
Muchas personas también relacionan el metabolismo lento con el aumento de peso, pero esto no siempre es así, porque el tener un metabolismo más lento no significa que obligatoriamente subirá de peso.
«Hay muchas personas con metabolismo lento que se ejercitan diariamente y siguen una dieta sana, por lo que logran mantener su peso corporal en el rango saludable. El peso depende de un conjunto de factores como el metabolismo, el estilo de vida y la genética», recalcó.
FACTORES GÉNETICOS QUE INFLUYEN
La cantidad de masa muscular: algunas personas tienen una predisposición a desarrollar más músculo.
La función tiroidea: los genes que regulan la producción de hormonas tiroideas pueden afectar el cómo y cuánta energía el cuerpo utilizará.
El tamaño corporal y la composición corporal heredada: quienes tienen una estructura corporal más grande o mayor masa muscular suelen tener un metabolismo más rápido.







