Hoy se celebran los 104 años de solemnidad de la advocación a la Virgen Reina de la Paz, quien tiene el título de patrona principal de la República de El Salvador, proclamado por el papa Pablo VI en 1966.
«Es por ese motivo que no es simplemente patrona de los migueleños, es de los salvadoreños, por eso nuestra fiesta patronal se ha extendido a escala nacional. Debemos sentirnos así como los mexicanos dicen “nuestra señora de Guadalupe”, nosotros digamos “nuestra Madre santísima, la patrona, la Reina de la Paz”», expresó el sacerdote Claudio Maldonado, rector de la catedral basílica de San Miguel.
La misa solemne será a las 10 de la mañana en la catedral basílica de San Miguel, y la procesión comenzará a las 4 de la tarde, cuando la imagen de la Virgen recorra las calles migueleñas.

Cada año, cientos de fieles visitan la catedral migueleña para venerar la imagen de la Virgen Reina de la Paz. Esta imagen fue encontrada en 1692 en las aguas de la playa Amapala, frente a la isla Zacatillo, en el golfo de Fonseca, La Unión.
Llegó a la ciudad de San Miguel el 21 de noviembre de ese mismo año, y su llegada se relacionó con la desaparición de enemistades, lo que le valió el título de Virgen de la Paz.
Desde esa época, los católicos de San Miguel y El Salvador ven en la advocación de la Virgen Reina de la Paz a una madre intercesora.
El sacerdote Claudio recordó que el pueblo católico no adora la imagen en sí misma, sino que honra y recuerda a las personas que representan, como la Virgen María y los santos.
«La imagen nos lleva a contemplar el misterio de nuestra Madre santísima, no es verdaderamente la imagen a la que nosotros le pedimos, pero la imagen es una representación de lo divino. No es que le estamos pidiendo directamente a la imagen, eso sería incorrecto, lo que hacemos es que esta imagen nos lleva a pensar en algo celestial, en algo divino», explicó.
«La imagen de la Reina de la Paz es mucho más que un valor histórico y que una imagen, es una madre, es una presencia, una fuerza para luchar y trabajar por la unidad y por la paz, por la reconciliación familiar y matrimonial», explicó monseñor Fabio Colindres, obispo de la Diócesis de San Miguel.
TESTIMONIOS
Son incontables los testimonios que aseguran haber recibido un favor, una intercesión o un milagro atribuido a la Virgen Reina de la Paz.
Vilma Esperanza Cruz, residente en San Juan Opico, La Libertad Centro, viaja cada tanto a San Miguel y aprovecha para colocar una ofrenda floral ante la imagen de la patrona.

«Mi madre nos hablaba de la Virgen porque ella es la que intercede ante su hijo amado. Tengo varios testimonios de mi niña hermosa. Le pedí por un diagnóstico de cáncer de mi esposo y salió negativo», comentó la feligrés.
Para agradecer las intercesiones recibidas, los fieles se comprometen a cumplir ese favor con una reliquia, una ofrenda floral o la donación de uno de los vestidos que luce la Virgen en cada fecha especial.
EL AJUAR DE LA VIRGEN
Cada uno de los vestidos que ha lucido la imagen de la Virgen Reina de la Paz ha sido donado por personas en gratitud. Actualmente, la Diócesis de San Miguel conseva datos desde 1956 sobre la historia del vestuario de la Virgen, sin embargo, la colección se remonta a otros decenios.

Entre los principales diseñadores que han confeccionado la vestimenta para la Virgen está Luis Alonso Castillo Guerra, quien lo confeccionó desde 1956 hasta 2011, cuando falleció.
Según la historia, Susana Tenorio fue la primera en encargarle a Luis Castillo un vestido para la Virgen como gratitud por la graduación como bachiller de su hijo.

En la actualidad, Juan Carlos Santos y Luis Clímaco, del taller de bordado La Merced, en Chinameca, San Miguel Oeste, han confeccionado dichos vestidos desde 2024, además introdujeron un estandarte para Nuestra Señora Reina de la Paz.
El vestido de este año para las fiestas de la Virgen del 21 de noviembre fue donado por un salvadoreño que reside en Estados Unidos.







