Los directores ejecutivos de las principales empresas tecnológicas están inmersos en una carrera por el dominio en el ámbito de la inteligencia artificial que podría poner en riesgo la supervivencia de la humanidad, dijo el martes a AFP el destacado investigador Stuart Russell.
Russell, profesor en la Universidad de California, en Berkeley, afirmó que los líderes de las mayores compañías de IA del mundo son conscientes de los peligros que representan los sistemas superinteligentes, capaces algún día de superar a los humanos.
Según él, la responsabilidad de salvar a la especie recae en los líderes mundiales que pueden actuar de manera colectiva.
«Permitir que entidades privadas jueguen esencialmente a la ruleta rusa con cada ser humano en la Tierra es, en mi opinión, un abandono total del deber», declaró Russell, voz prominente en seguridad de IA.
Países y empresas están invirtiendo cientos de miles de millones de dólares en construir centros de datos de alto consumo energético para entrenar y ejecutar herramientas de IA generativa.
Esta tecnología, que se desarrolla a gran velocidad, promete beneficios como el descubrimiento de fármacos, pero también podría provocar pérdida de empleos y el abuso en línea.

Además existe el riesgo de que «los propios sistemas de IA tomen el control y la civilización humana sea un daño colateral en ese proceso», señaló Russell en una entrevista durante la AI Impact Summit en Nueva Delhi.
«Creo que cada uno de los presidentes de las principales compañías de IA quiere desarmar (detener el progreso de la IA), pero no puede hacerlo de manera unilateral, porque los inversionistas los despedirían», añadió.
«Algunos lo dijeron públicamente y otros me lo confesaron en privado», indicó, señalando que incluso Sam Altman, director de la empresa creadora de ChatGPT, OpenAI, declaró en público que la IA podría llevar a la extinción humana.
OpenAI y la startup estadounidense rival Anthropic registraron renuncias públicas de empleados que expresaron sus preocupaciones éticas.
Anthropic también advirtió la semana pasada que sus últimos modelos de chatbot podrían ser «influenciados para apoyar, de manera consciente pero limitada, esfuerzos hacia el desarrollo de armas químicas y otros crímenes atroces».







