Ecuador y El Salvador establecieron sus relaciones diplomáticas hace 136 años; sin embargo, su primer relacionamiento tiene un origen muy anterior al de su constitución como repúblicas, e incluso se remontaría a sus primeras culturas ancestrales gracias al intercambio comercial entre los pobladores de los territorios de lo que hoy son nuestros países.
Diversos hallazgos arqueológicos sugieren un intercambio temprano entre culturas de las costas del Pacífico sudamericano y mesoamericano; prueba de ello es la llegada de la semilla del cacao a estas tierras, por vía marítima. En efecto, investigaciones impulsadas por el experto ecuatoriano Francisco Valdez comprueban que el cacao es originario de la cuenca amazónica ubicada al sur de Ecuador, en Santa Ana-La Florida, en la zona de Palanda, y que su domesticación temprana se dio hace unos 5,300 años, siendo la evidencia más antigua que ha sido documentada. Efectivamente, la cultura mayo-chinchipe (3500 a. C. – 2000 a. C.) dejó vestigios de cacao procesado en hermosas vasijas como aquella pieza emblemática que se halla exhibida en el Museo Antropológico de San Salvador, fruto de una donación realizada por Ecuador hace un par de años.

Sin duda, esa domesticación y manejo temprano del cacao ha constituido una sólida base para que Ecuador sea hoy reconocido a escala mundial como el productor de chocolate de calidad superior por su sabor y consistencia.
Desde el inicio de las relaciones diplomáticas, iniciadas formalmente con la firma del histórico Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, el 29 de marzo de 1890, Ecuador y El Salvador trabajan en estrechar sus vínculos de amistad y confianza en áreas que benefician a sus pueblos y profundizan tanto el intercambio comercial como el turístico.
En el ámbito de comercio, está vigente desde noviembre de 2017 el Acuerdo de Alcance Parcial de Complementación Económica (AAP) que otorga preferencias arancelarias para 214 subpartidas a El Salvador y 207 subpartidas al Ecuador, de las cuales 50 corresponden al sector agrícola y 157 a bienes industrializados, que representan el 92 % de las exportaciones a El Salvador. La oferta exportable ecuatoriana es particularmente diversa, basta recordar que somos el primer exportador de bananas en el mundo; que nuestros pescados y frutos del mar son bien afamados, particularmente con el producto estrella, el camarón; que nuestro cacao es ingrediente básico de los chocolates gourmet producidos alrededor del mundo y en Ecuador; y que las rosas ecuatorianas son buscadas por su calidad, color y aroma, crecidas en condiciones perfectas por la posición geográfica de Ecuador.
Ecuador es un país de 18 millones de habitantes, ubicado en la línea ecuatorial del cual toma su nombre, y es uno de los más biodiversos del mundo. En un territorio de 283,560 kilómetros cuadrados, ofrece cuatro regiones distintas gracias a su privilegiada posición geográfica: la cuenca amazónica con exuberantes selvas e idílicos ríos, muchos de los cuales fluyen hasta el gran río Amazonas; los espectaculares paisajes de la serranía, con las altas montañas de los Andes; la costa, con playas bañadas por el océano Pacífico; y el mundialmente famoso archipiélago de Galápagos, donde Charles Darwin realizó los estudios que sustentan la Teoría de la Evolución de las Especies. Esta diversidad de condiciones climáticas y alturas ha permitido el desarrollo de un país multiétnico y pluricultural capaz de producir prácticamente todo y durante todo el año. Entre los destinos favoritos de los visitantes constan las bien preservadas zonas coloniales de Quito, Guayaquil y Cuenca, con arquitectura única que nos remonta a tiempos pasados con sus iglesias y fabulosa arquitectura.

La gastronomía ecuatoriana merece especial mención pues al igual que su diversa geografía, ofrece una diversidad de especialidades de frutos del mar, como el ceviche, preparado con distintas modalidades en provincias de la sierra y la costa. La fritada hecha con cerdo y las tortillas de papa, más conocidas por su nombre quichua «ilapingacho», son un plato obligado para los turistas y alimento habitual para sus pobladores, particularmente en la serranía.
La conectividad entre Ecuador y El Salvador facilita el intercambio turístico con vuelos directos entre San Salvador y Quito. Además de hablar el mismo idioma, tenemos al dólar norteamericano como moneda común y no se requiere de visa para actividades turísticas.
Es así que la amistad entre Ecuador y El Salvador ha avanzado en el tiempo y se ha cimentado en cooperación Sur-Sur en ámbitos de seguridad, desarrollo social y comunitario, promoción a emprendimientos, fortalecimiento acuícola, entre otros. Es así también que los pueblos hoy ecuatorianos y salvadoreños han forjado las alianzas iniciadas por el gusto por el chocolate.








