L a poza Los Abuelos es un destino turístico que se ubica dentro del complejo de la laguna El Jocotal, en el distrito de El Tránsito, San Miguel Oeste. Sus visitantes son atraídos por sus aguas cristalinas y frescas, por su abundante vegetación acuática, árboles que proporcionan sombra y un microclima agradable, además del avistamiento de aves migratorias.
Para acceder al lugar, debe llegar a la laguna El Jocotal. En el sector de la pluma, que es administrado por la comunidad, se cancela $1 por vehículo. Luego gira a la derecha donde encontrará un portón que permite el ingreso al sector turístico privado; allí se pagan $2 por automóvil y $1 por motocicleta, independientemente del número de personas que viajen en la unidad. En total se pagan $3 por el ingreso.
El lugar está habilitado de lunes a domingo desde las 6:30 de la mañana hasta las 5 de la tarde.

La laguna El Jocotal es reconocida como un Sitio Ramsar desde 1999, es decir un humedal de importancia internacional, esto significa que no está permitido alterar las características naturales del ecosistema y busca un equilibrio con el desarrollo de la comunidad local.
«La poza tiene más de 50 años de estar funcionando. La gente viene a cocinar, a convivir con su familia, a pescar, muchos preparan sopa o descansan en hamacas debajo de los arbolitos», comentó Griselda Girón, encargada de la poza Los Abuelos.
Ella agrega que el sitio es seguro ya que los elementos de la división de Medio Ambiente de la Policía Nacional Civil (PNC) mantienen vigilancia preventiva en el lugar.

Pedro López es un salvadoreño residente en Estados Unidos y cada vez que viene al país para visitar a sus familiares llega a pescar en la zona. «Me gusta alquilar una lancha e ir a pescar dentro de la laguna, el lugar es muy bonito, yo se lo recomiendo a todo el que quiere venir», comentó López.
Este sector de la laguna también se ha vuelto popular entre quienes gustan acampar en espacios abiertos; sin embargo, Griselda aclaró que, como el lugar cierra a las 5 de la tarde y abre de nuevo a las 6:30 de la mañana, no se puede salir del lugar entre esas horas.

«Si ellos dicen que está bien, yo solo les pido que no dejen basura, que la recojan», mencionó.
A muchos de los campistas les gusta quedarse en la parte alta de la loma que está dentro de la propiedad para apreciar el cielo nocturno en todo su esplendor.
Durante el día los visitantes pueden preparar sus alimentos o adquirirlos en los diferentes establecimientos que se encuentran a la orilla de la laguna.
Anna Ramos ofrece comida y bebidas desde hace 40 años. «La gente que no quiere cocinar nos compra, nosotros tenemos carne asada, pollo dorado, pescado y pupusas. Acá puede encontrar de todo», dijo.
En cuanto al nombre del lugar, Anna explica que se remonta al siglo pasado y agrega que la poza guardaba un secreto.
«Dicen que esa poza era un misterio. A mí el propietario me cuenta que muchos ancianos venían a bañarse; en ese entonces el agua era rojiza y quien se metía a la poza salía sano, era como un misterio que tenía. Pero el agua cambió cuando empezaron a remover para adecuarlo como piscina, porque no era como está actualmente, era una sola salida de agua. Quizás en esos trabajos tocaron algo, pero de eso ya mucho tiempo […] yo creo que ni había nacido», contó Ramos.







