El Salvador presentó ayer Nemotron Personas El Salvador, un banco de datos abierto desarrollado en colaboración con NVIDIA y WideLabs, empresa latinoamericana especializada en inteligencia artificial soberana.
El proyecto forma parte del programa global Nemotron Personas de NVIDIA, que ya incluye colecciones similares para Estados Unidos, Japón, India, Brasil, Singapur, Francia y Corea del Sur. El Salvador es el único país hispanohablante de América Latina en esa lista, y su participación no es casual: desde noviembre de 2025, el país opera los chips NVIDIA B300, los procesadores de inteligencia artificial más avanzados del mundo, instalados en una planta geotérmica y utilizados en el Laboratorio Nacional de Inteligencia Artificial. El Salvador fue el primer país de América Latina en recibirlos.
Para entender qué es este banco de datos, hay que partir de un problema concreto: cuando una empresa o institución quiere desarrollar un asistente de inteligencia artificial para atender al público salvadoreño, necesita entrenarlo con información que refleje cómo habla, vive y se comporta esa población. Usar datos reales de ciudadanos implica riesgos legales y de privacidad. Usar textos genéricos en español de otros países genera sistemas que no entienden el contexto local, que confunden modismos, que desconocen la realidad económica o geográfica del país. Nemotron Personas El Salvador resuelve ese problema: ofrece alrededor de un millón de perfiles de personas completamente ficticias, pero construidas con la misma distribución estadística que tiene la población real.
Cada perfil combina variables como edad, sexo, nivel educativo, ocupación, departamento de residencia, intereses y rasgos de personalidad. Juntos, forman un mapa demográfico artificial del país que cubre sus 14 departamentos y representa desde zonas urbanas hasta comunidades rurales, desde jóvenes universitarios hasta adultos mayores con educación básica. Todo construido a partir de fuentes oficiales: el VII Censo de Población y VI Censo de Vivienda 2024, elaborado por el Banco Central de Reserva a través de la Oficina Nacional de Estadística y Censos (ONEC), y datos de nombres del Registro Nacional de las Personas Naturales (RNPN). Ningún perfil corresponde a una persona real.
Esto tiene aplicaciones directas. Un equipo que desarrolle un asistente digital para trámites del gobierno puede probar cómo responde ante distintos perfiles de usuarios salvadoreños antes de lanzarlo al público. Una startup que construya un chatbot de atención al cliente puede evaluar si su sistema entiende igual de bien a un usuario de San Salvador que a uno de Morazán. Una universidad puede investigar sesgos en modelos de IA sin arriesgar datos privados. El banco de datos estará disponible de forma gratuita bajo licencia CC BY 4.0 en la plataforma Hugging Face, lo que significa que cualquier desarrollador, institución pública o empresa puede usarlo y construir sobre él sin costo.
Lídice González, subdirectora ejecutiva de la Agencia Nacional de Inteligencia Artificial (ANIA), señaló que «a través de este trabajo con WideLabs y NVIDIA, estamos trayendo tecnología de punta al país: datos sintéticos que nos dan una base de privacidad por diseño para desarrollar sistemas de IA genuinamente adaptados al contexto salvadoreño, en plena alineación con la estrategia tecnológica pionera que este Gobierno ha impulsado desde el inicio».
Este lanzamiento se enmarca en una estrategia legislativa que distingue a El Salvador en la región. En febrero de 2025, la Asamblea Legislativa aprobó la Ley de Fomento de la Inteligencia Artificial y Tecnologías, que establece el marco regulatorio para el desarrollo responsable de la IA en sectores como salud, educación y servicios públicos, y creó la ANIA como institución encargada de su cumplimiento. Meses después, la Asamblea aprobó también la Ley de Tecnología y Robótica.
El anuncio llega en un momento en que la industria tecnológica avanza desde los asistentes que responden preguntas simples hacia sistemas capaces de ejecutar tareas completas de forma autónoma: gestionar un trámite, procesar una solicitud, coordinar varios pasos de un proceso sin que una persona intervenga en cada uno. Para que esos sistemas funcionen bien en El Salvador, y no solo en los mercados donde se originó la tecnología, necesitan haber sido entrenados y probados con datos que reflejen la realidad del país. Esa es precisamente la brecha que este banco de datos viene a cerrar.
Con este lanzamiento, El Salvador consolida una estrategia de inteligencia artificial soberana que combina legislación propia, infraestructura física con los chips B300 operando con energía geotérmica, y ahora una base de datos abierta para el desarrollo de sistemas adaptados a su población. Es el primer país de habla hispana en América Latina en contar con un recurso de este tipo dentro del ecosistema global de NVIDIA, y el primero en la región en tener una base soberana, abierta y estadísticamente fundamentada para construir inteligencia artificial desde y para El Salvador.







