Una Canadá inocente en ofensiva y errática en la zaga dobló rodillas ante un Argentina que se valió de la mordedura de Julián «la Araña» Álvarez y la picadura de la Pulga Messi para instalarse en la final de la Copa América y buscar su segundo título al hilo.
La armada gaucha, que ya había derrotado a los canadienses en su debut, repitió la dosis: 2-0, solo que en aquella ocasión anotaron Álvarez y Lautaro Martínez, y hoy lo volvió a hacer «la Araña» y se sumó «la Pulga».
Argentina comenzó a ver la luz y despejar su camino hacia la final al 23’ en un balón servido por Rodrigo de Paúl que atacó mal el zaguero Moise Bombito y que supo aprovechar Julián «la Araña» Álvarez para sacar un derechazo que cruzó bajo las piernas de un apurado Maxime Crépeau bajo los maderos.
Hasta antes de eso, el encuentro sobre el césped del MetLife Stadium, de New Jersey, que lució lleno hasta las banderas, había sido un intercambio de malas intenciones y la pelota se había repartido por igual.
La Albiceleste había dejado entrever la asociación entre sus capitanes Lionel Messi y Ángel Di María por el sector izquierdo, y en uno de esos circuitos «la Pulga» probó con un misil desviado.
El representativo de la hoja de maple que dibujó un claro 4-4-2 sobre la grama plantó de inicio un partido vertiginoso: se hacía del balón y salía en velocidad con trazos largos y orientados, pero sin darle destino a puerta al balón.
Antes del cuarto de hora, en dos ocasiones probó sin suerte, Jacob Shaffelburg, pero en ambos remató desviado y ni siquiera consiguió inquietar al Dibu Martínez.
El desequilibrio, sin embargo, llegó tras la apertura del marcador. Desde ahí Argentina no solo ajustó mejor sus líneas defensivas y marcas, sino que generó el volumen suficiente en ofensiva para irse con otro marcador al tiempo de hidratación y descanso.
Di María intentó llegar al gol con un globito colocado que se escapó sobre el horizontal y también probó Messi con un derechazo en la bajada del telón. También generó una Canadá en el agregado, pero el Dibu sacó sus guantes salvadores.
El cuento se cerró apenas en el arranque del complemento: aprovechó Messi un remate de Enzo Fernández para puntear la pelota con su zurda y decretar el 2-0 en el 51’, y apuntarse en la final.







