La vida ya no es color de rosa. El Inter FA ha comenzado a desinflarse: sumó su segunda derrota al hilo, 0-1, ante Águila, la noche y comienza a perder el oxígeno en la disputa por el liderato del Clausura 2026. Minetras que Águila, con este triunfo, llegó a 18 unidades, con el que alcanzan a FAS.
Como la helada noche tecleña, el partido tuvo un arranque frío. Demasiado revolucionados y ansiosos se presentaron Inter y Águila en el césped de Las Delicias y eso dio paso a un concierto de pases errados que ahuyentaron el gol, hasta el 72′.
Los naranjas y negro, que venían de sufrir una aparatosa caída 0-3 ante el Alianza, el miércoles pasado, intentaron llevar la iniciativa y para ello desplegaron las alas con Dixon Rivas por derecha y Ricardo Villatoro por izquierda, dos escurridizos jugadores que, sin embargo, inicialmente, nunca tuvieron la comodidad para concretar sus desbordes.
Por el centro, aunque Tomás Granitto y Marcelo Díaz le ganaron la partida a Isaac Portillo y Jonathan Tapias, el balón siempre se diluyó en los regates estériles del español Gregori Díaz.
En el primer acto el anfitrión también se fue sin aplausos. No pudo liberar a su hinchada del bostezo porque que sus llegadas al marco fueron nulas. Apenas un par de arranques de Émerson Mauricio tuvo la armada de Luis Marín que reportó cuatro movimientos en relación al 11 titular que perdió 3-1 ante FAS en el duelo pasado.
Los rosas extrañaron en demasía a Darwin Cerén, ausente por sanción, en el medio terreno, pero más a Guillermo Stradella que ofreció un gran partido en Santa Ana y se quedó en el banquillo
Bajo ese panorama, ni Sergio Sibrián ni Benji Villalobos ensuciaron y sudaron el suéter en la primera función ya que no hubo ni un solo disparo al marco, y que la pizarra registrara más que un 0-0 habría sido milagro. El gol estuvo a kilómetros de distancia.
En la vuelta a las acciones el tico Luis Marín quemó su primer cartucho y la llegada de Stradella fue suficiente para inyectar vértigo y velocidad al medio terreno rosa. Se enchufó más Diego Coca y Jairo Henríquez intentó hacer lo suyo por derecha.
Así la primera gran ocasión del encuentro llegó al 47′ tras un tiro de esquina: cabeceó Kevin Molina, incorporado al ataque, y salvó Benji Villalobos en la línea de gol, evitando el festejo de los aficionados tecleños. El gas, no obstante, no dio para mucho al Inter y el encuentro, movido, no tardó en nivelarse, incluso se inclinó brevemente hacia el color naranja y en la primera ocasión clara no titubeó Federico Andrada para enviar la pelota al fondo de la red. Gol de Águila, a los 72′, y no hubo más.







